Cambridge, Massachusetts, 9 de julio de 2025.- Una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha revelado que la visión borrosa que presentan los recién nacidos podría ser una ventaja evolutiva para estructurar el cerebro. Según el estudio, este desenfoque visual inicial permite al sistema nervioso desarrollar rutas neuronales visuales más eficientes antes de enfrentarse a la complejidad del entorno.
Durante la primera semana de vida, la retina de los bebés humanos aún no es capaz de ofrecer imágenes nítidas. Sin embargo, lejos de ser una desventaja, esta baja resolución permite al cerebro organizar su cableado interno sin interferencias visuales intensas. Así lo demuestran simulaciones realizadas con redes neuronales artificiales que imitan el comportamiento del sistema visual humano.
El equipo del MIT entrenó modelos computacionales en dos etapas: primero con imágenes borrosas, luego con imágenes de alta definición. Los resultados mostraron que los sistemas expuestos inicialmente a imágenes desenfocadas desarrollaban una estructura neuronal más parecida a la del cerebro humano real. En cambio, los modelos entrenados directamente con imágenes nítidas no lograban ese mismo nivel de organización.
Este hallazgo sugiere que el cerebro humano podría utilizar la baja resolución de la visión infantil como una estrategia de calibración para formar las bases de la percepción visual compleja.
El estudio fue liderado por el profesor James DiCarlo, junto con Tiago Marques, Martin Schrimpf y Leyla Isik. Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature Communications y podrían inspirar avances en inteligencia artificial, particularmente en la forma en que se entrenan los sistemas de visión computacional.
