Michoacán, 30 de mayo de 2026.- El fenómeno registrado el pasado 25 de mayo en la comunidad de El Salitre, municipio de Ixtlán, Michoacán, no corresponde al nacimiento de un volcán ni a un géiser, concluyeron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo tras una inspección realizada en la zona.
La evaluación fue realizada por investigadoras en coordinación con personal del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y autoridades de Protección Civil de los tres niveles de gobierno. Durante el recorrido identificaron evidencias que apuntan a un sistema hidrotermal activo asociado al ascenso de fluidos calientes desde el subsuelo.
Las especialistas observaron emisiones de vapor, agua caliente, gases y lodo que emergen a través de fracturas geológicas. De acuerdo con los estudios preliminares, estas características no coinciden con el comportamiento de un géiser ni muestran señales relacionadas con actividad magmática que pudiera indicar la formación de un volcán.
Uno de los elementos que más llamó la atención fue la presencia de 11 pozas de lodo. Tres de ellas aparecieron dentro de una vivienda donde inicialmente se reportó el fenómeno y las ocho restantes surgieron en terrenos cercanos. En algunos puntos se registraron temperaturas cercanas a los 86 grados Celsius.
Las mediciones también detectaron concentraciones bajas de gases como amoniaco, dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno. Los datos obtenidos respaldan la hipótesis de que se trata de manifestaciones hidrotermales superficiales vinculadas con procesos geológicos ya conocidos en la región.
La comunidad de El Salitre se encuentra sobre la falla de Ixtlán, una estructura tectónica que facilita el movimiento de fluidos calientes desde zonas profundas hacia la superficie. Los especialistas señalaron que un fenómeno similar ya había sido documentado en 2017, cuando surgieron varios pozos alineados con el mismo sistema de fallas.
La distribución actual de las pozas guarda una relación directa con esos antecedentes, lo que fortalece la interpretación científica sobre el origen del fenómeno. Para los investigadores, este comportamiento forma parte de la dinámica natural de una región caracterizada por una intensa actividad geotérmica.
Michoacán forma parte de la Faja Volcánica Transmexicana, una de las zonas geológicamente más activas del país. En particular, Ixtlán de los Hervores cuenta con más de un siglo de registros relacionados con manifestaciones hidrotermales.
Documentos científicos señalan que desde 1906 se han identificado cientos de puntos con actividad geotérmica entre Ixtlán y El Salitre. Durante la década de 1950, la Comisión Federal de Electricidad realizó perforaciones exploratorias que dieron origen al conocido Géiser de Ixtlán, un atractivo turístico que mantuvo actividad intermitente durante décadas.
Diversas investigaciones geológicas y geoquímicas han estimado temperaturas subterráneas de entre 125 y 225 grados Celsius en la zona. Estas condiciones, sumadas a la presencia de fallas tectónicas activas, favorecen el ascenso de agua caliente y gases desde grandes profundidades.
El caso ha generado interés nacional y una amplia circulación de versiones erróneas en redes sociales. Sin embargo, los especialistas insistieron en que no existe evidencia que permita hablar de un nuevo volcán o de actividad eruptiva inminente.
Ante la presencia de estas manifestaciones, recomendaron a la población mantenerse alejada de los pozos, evitar caminar sobre terrenos agrietados o calientes, no introducir objetos en los orificios y reportar cualquier cambio a las autoridades de Protección Civil. También pidieron mantenerse informados únicamente a través de fuentes oficiales.
Los investigadores consideran que este evento representa una oportunidad para profundizar en el estudio de los sistemas hidrotermales activos de México y mejorar la identificación de zonas de riesgo para las comunidades asentadas en regiones con características geológicas similares.
