Albuquerque, Nuevo México, 26 de octubre de 2025. — Un equipo de científicos encabezado por Andrew Flynn, profesor de Geología en la Universidad Estatal de Nuevo México (NMSU), presentó en la revista Science nuevos fósiles que confirman la presencia de los últimos dinosaurios en la región antes de la extinción masiva de hace 66 millones de años.
El hallazgo procede del Miembro Naashoibito de la Formación Ojo Álamo, en la Cuenca de San Juan, al noroeste del estado. Los restos, datados en los últimos 380 mil años del Cretácico, muestran que estas especies coexistieron en plenitud con los famosos Triceratops y Tyrannosaurus rex de la Formación Hell Creek, en Montana y las Dakotas.
Andrew Flynn, Profesor de Geología en el NMSU, es el autor principal de un artículo en el número del 23 de octubre de la revista Science, que explora los últimos ecosistemas dominados por dinosaurios en la Cuenca de San Juan, al noroeste de Nuevo México. (Foto NMSU por Josh Bachman)
El estudio, realizado en colaboración con expertos de Baylor University, Nuevo México Tech y la Universidad de Edimburgo, revela que las comunidades de dinosaurios en el suroeste de Norteamérica eran muy diferentes de las del norte, lideradas por especies propias como el Alamosaurus, un saurópodo gigante de hasta 15 metros de altura y 80 toneladas de peso.
De acuerdo con Dan Peppe, profesor de Geociencias en Baylor, los ecosistemas de Nuevo México no mostraban señales de declive. Al contrario, mantenían una gran diversidad biológica, lo que refuta teorías que señalaban una decadencia previa a la extinción. “Nuestros análisis demuestran que prosperaban hasta que el impacto del asteroide los eliminó de manera abrupta”, indicó.
Además, la investigación resalta que tras la desaparición de los dinosaurios, los mamíferos experimentaron una alta diversidad en Norteamérica, con comunidades distintas entre el norte y el sur del continente durante el inicio de la Era Cenozoica.
De izquierda a derecha: Andrew Flynn, Profesor de Geología en el NMSU; Anne Weil, Profesora de Anatomía y Biología Celular en la Universidad Estatal de Oklahoma; y Dan Peppe, Profesor de Geociencias en la Universidad de Baylor, tomando muestras de rocas en la Cuenca de San Juan, al noroeste de Nuevo México. (Cortesía del equipo de investigación de Flynn y col.).
El equipo también utilizó registros de inversión magnética en rocas y análisis químicos de cristales para confirmar la edad de los fósiles, lo que brinda certeza de que estos animales pertenecían al último tramo del Cretácico. “Podemos demostrar que eran los últimos dinosaurios vivos en Nuevo México antes del impacto”, señaló Flynn.
Como siguiente paso, el investigador buscará fósiles de plantas en la misma formación para reconstruir la vegetación antes y después del impacto, con el fin de comprender cómo se transformaron los ecosistemas de la región tras la catástrofe.
