Seúl, Corea del Sur, 26 de julio de 2025. – Un equipo de científicos surcoreanos ha dado un paso significativo en la investigación contra el cáncer al demostrar que es posible reprogramar células malignas para que regresen a un estado similar al de células normales. El hallazgo, aún en fase experimental, se basa en la manipulación de marcadores epigenéticos sin necesidad de quimioterapia, radiación ni destrucción celular.
La investigación, llevada a cabo en modelos de laboratorio, logró identificar un “interruptor molecular” capaz de controlar cómo se comportan ciertas células cancerosas. A través de un conjunto de señales celulares y compuestos epigenéticos, los expertos lograron alterar la forma en que se expresa el ADN, modificando el destino de las células sin cambiar su secuencia genética.
Este avance se fundamenta en el uso de tecnologías que atacan el “software biológico” que regula la expresión genética: las marcas epigenéticas. Estas regulaciones incluyen la metilación del ADN y la modificación de proteínas que empaquetan el material genético, como las histonas. Al actuar sobre estos mecanismos, los investigadores observaron una regresión completa del comportamiento maligno en células cultivadas en laboratorio.
El estudio publicado por el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) documenta cómo este proceso de reprogramación celular permitió suprimir las características invasivas del cáncer sin necesidad de terapias agresivas.
Aunque los resultados son prometedores, los ensayos se han limitado hasta ahora a cultivos celulares y modelos en organoides. No existen pruebas clínicas en humanos que confirmen la eficacia o seguridad de esta técnica. Sin embargo, los científicos coinciden en que se abre una nueva vía hacia terapias oncológicas menos invasivas, basadas en la reprogramación celular y no en su destrucción.
Especialistas en epigenética, como los del Instituto Johns Hopkins, han señalado que este tipo de terapias emergentes podría complementar o incluso reemplazar tratamientos tradicionales en ciertos tipos de cáncer, siempre que los estudios clínicos lo confirmen. Además, compuestos naturales como el té verde o ciertos polifenoles están siendo analizados por su capacidad para modular estos mismos mecanismos biológicos, aunque su eficacia aún no ha sido validada en humanos.
El descubrimiento se suma a una serie de investigaciones globales que buscan transformar el tratamiento del cáncer desde la raíz celular, apuntando no solo a frenar el avance de la enfermedad, sino a restaurar el equilibrio biológico sin efectos colaterales severos.
