California, 10 de abril de 2026.- La misión Artemis II de la NASA concluyó con éxito este viernes tras el amerizaje de la cápsula Orion en el océano Pacífico, frente a la costa de California, a las 8:07 p.m. (hora del Este), marcando el cierre de un viaje tripulado de casi 10 días alrededor de la Luna. 

La nave transportaba a cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes completaron una de las misiones más relevantes del programa Artemis, enfocado en el regreso sostenido de la humanidad a la Luna.

El descenso se realizó mediante un sistema de paracaídas que redujo la velocidad de la cápsula tras su entrada a la atmósfera terrestre. Minutos antes del amerizaje, Orion atravesó la atmósfera a una altitud aproximada de 400 mil pies, alcanzando velocidades cercanas a 35 veces la del sonido, lo que provocó un breve apagón de comunicaciones debido a la fricción y la formación de plasma alrededor de la nave. 

Durante la fase final, los paracaídas principales se desplegaron a unos 5,400 pies de altura, estabilizando la cápsula y permitiendo un descenso controlado hasta el océano. Tras el impacto con el agua, equipos de recuperación de la NASA y fuerzas militares de Estados Unidos iniciaron el protocolo de rescate.

Los astronautas fueron extraídos de la cápsula y trasladados en helicópteros hacia el buque USS John P. Murtha, donde se les realizaron evaluaciones médicas iniciales antes de su retorno a tierra firme. 

Posteriormente, la cápsula Orion será recuperada y transportada a una base naval en San Diego, antes de ser enviada al Centro Espacial Kennedy en Florida para su inspección técnica y análisis de datos recolectados durante la misión. 

El regreso de Artemis II representa un paso clave dentro del programa espacial estadounidense, al tratarse de la primera misión tripulada que orbita la Luna desde la era Apollo. La información obtenida servirá para preparar futuras misiones, incluyendo el eventual alunizaje con tripulación en los próximos años.

En zonas costeras del sur de California, incluida el área de San Diego, autoridades habían advertido previamente la posibilidad de percibir un estruendo sónico o vibraciones leves derivadas del reingreso atmosférico, fenómeno considerado normal y sin riesgos para la población.

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