Houston, Texas, 5 de junio de 2026.- La NASA ordenó este viernes a cinco astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) refugiarse en una cápsula SpaceX Dragon y mantenerse listos para una posible evacuación, luego de que una fuga de aire en el segmento ruso de la estación mostrara un incremento inesperado durante trabajos de reparación. 

La medida encendió las alertas en uno de los laboratorios científicos más importantes de la humanidad, ubicado a más de 400 kilómetros sobre la superficie terrestre. Aunque la situación fue catalogada como preventiva y no representó un peligro inmediato para la tripulación, el incidente volvió a poner bajo la lupa el envejecimiento de algunas estructuras de la estación espacial. 

De acuerdo con información difundida por Reuters, la tasa de pérdida de aire registrada en el módulo ruso Zvezda se duplicó durante la jornada, pasando de aproximadamente una libra diaria a dos libras por día. La variación fue suficiente para que el centro de control de misión en Houston activara los protocolos de seguridad y ordenara a los astronautas colocarse sus trajes espaciales dentro de la nave Dragon acoplada a la estación. 

La orden fue emitida alrededor de las 9:04 de la mañana, hora del este de Estados Unidos. Sin embargo, cerca de dos horas después, la NASA autorizó a los astronautas regresar a sus actividades normales mientras especialistas estadounidenses y rusos analizaban la evolución de la fuga. 

Una grieta que preocupa desde hace años

El problema no surgió de la noche a la mañana. Desde 2019, ingenieros de la NASA y de la agencia espacial rusa Roscosmos han monitoreado pequeñas fugas de aire en la zona de transferencia del módulo Zvezda, una de las secciones más antiguas de la estación. A lo largo de los años se han realizado múltiples reparaciones y aplicaciones de selladores, aunque la pérdida de presión ha reaparecido periódicamente. 

En mayo de este año, la NASA reconoció que la fuga había vuelto a detectarse después de que anteriormente se creyera controlada. El incidente incluso provocó revisiones técnicas que retrasaron algunas actividades espaciales programadas. 

Este viernes, Roscosmos informó que sus especialistas localizaron dos puntos de fuga en la cámara de transición del módulo. Uno de ellos fue sellado rápidamente con un compuesto especial, mientras que el segundo continuaba bajo análisis técnico para determinar la mejor estrategia de reparación. 

¿Qué tan grave es la situación?

A pesar de los titulares alarmantes que circularon durante la mañana, ni la NASA ni Roscosmos han señalado que exista una amenaza inmediata para la vida de los astronautas. Ambas agencias coincidieron en que la estación mantiene condiciones seguras de operación y que el protocolo activado buscaba anticiparse a cualquier escenario adverso. 

Las llamadas maniobras de “safe haven” o refugio seguro son poco comunes, pero forman parte de los procedimientos estándar de la EEI. En caso de una emergencia grave, los astronautas pueden abordar rápidamente las cápsulas acopladas y abandonar la estación. A pesar de múltiples incidentes registrados durante más de dos décadas de operaciones, la Estación Espacial Internacional nunca ha tenido que ser evacuada por completo. 

El desafío de una estación espacial envejecida

El incidente también reaviva el debate sobre el futuro de la EEI. La estructura comenzó a ensamblarse en órbita a finales de la década de 1990 y algunas de sus secciones ya superan los 25 años de servicio. Diversos especialistas han advertido que el envejecimiento de componentes presurizados podría generar problemas cada vez más frecuentes durante los años finales de operación de la plataforma orbital. 

Actualmente, la estación continúa siendo uno de los proyectos internacionales más ambiciosos de la historia, con participación de Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón y Canadá. Allí viven y trabajan astronautas que realizan investigaciones científicas relacionadas con medicina, tecnología, física, materiales avanzados y futuras misiones a la Luna y Marte. 

El episodio de este viernes concluyó sin necesidad de evacuación, pero dejó claro que incluso a 400 kilómetros de altura, una pequeña fuga de aire puede convertirse en un problema capaz de movilizar a las principales agencias espaciales del planeta. 

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