Cada cierto número de años, el océano Pacífico experimenta un calentamiento inusual que modifica los patrones climáticos en gran parte del planeta. Ese fenómeno se conoce como El Niño y forma parte del ciclo natural denominado Oscilación del Sur El Niño (ENSO).
Actualmente, los meteorólogos observan una posibilidad que ha llamado la atención de gobiernos, agricultores y científicos: que el episodio actual evolucione hacia un “Super El Niño”, una versión mucho más intensa del fenómeno meteorológico.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que existe una alta probabilidad de que El Niño continúe fortaleciéndose durante los próximos meses y que alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026. Algunos pronósticos oficiales sitúan esa probabilidad alrededor del 81%, lo que lo colocaría entre los eventos más intensos registrados desde mediados del siglo XX.

¿Qué significa exactamente “Super El Niño”?
No existe una categoría oficial llamada “Super El Niño”, pero los climatólogos utilizan ese término para describir los eventos extraordinariamente intensos, cuando la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial aumenta mucho más de lo habitual.
Históricamente, solo unos pocos episodios han recibido esa denominación, entre ellos:
- 1982-1983
- 1997-1998
- 2015-2016
Todos provocaron alteraciones climáticas importantes en distintas regiones del planeta.
¿Qué efectos puede provocar?
Los impactos no son iguales en todos los países, pero un evento muy fuerte suele asociarse con:
- lluvias intensas e inundaciones en algunas regiones;
- sequías prolongadas en otras;
- olas de calor más severas;
- cambios en la pesca por el calentamiento del océano;
- afectaciones agrícolas;
- incremento en el precio de algunos alimentos.
En América del Sur, por ejemplo, Perú ya reporta cambios en ecosistemas marinos, desplazamiento de especies y afectaciones a cultivos asociados al calentamiento del mar.
¿Y qué podría pasar en México?
Todavía es pronto para hacer pronósticos específicos por estado.
Los especialistas recuerdan que El Niño no produce exactamente el mismo clima en todos los lugares, ya que sus efectos dependen también de otros factores atmosféricos.
Sin embargo, históricamente el fenómeno suele modificar:
- la distribución de lluvias;
- la intensidad de las temporadas invernales;
- las temperaturas promedio;
- el comportamiento de algunos ciclones tropicales.
Las autoridades meteorológicas insisten en que los impactos regionales solo pueden precisarse conforme el fenómeno evoluciona.
¿Qué significa para Baja California?
Para Baja California aún no existe un pronóstico definitivo que permita afirmar cómo será el próximo invierno.
En años con El Niño fuerte, algunas zonas del noroeste de México han registrado inviernos más húmedos de lo normal, mientras que en otros episodios los efectos han sido mucho menos notorios.
Por ello, especialistas recomiendan seguir los pronósticos estacionales del Servicio Meteorológico Nacional y de la NOAA, en lugar de asumir que un Super El Niño garantiza lluvias extraordinarias o condiciones específicas.
¿Ya es un hecho que habrá un Super El Niño?
No.
Lo que existe actualmente son pronósticos probabilísticos.
La NOAA considera muy probable que El Niño continúe fortaleciéndose durante el segundo semestre del año y diversos modelos apuntan a un episodio muy fuerte, pero la intensidad final solo podrá confirmarse conforme avance el otoño boreal.
Lo que sí saben los científicos
Los climatólogos coinciden en que El Niño ya está presente y seguirá fortaleciéndose durante los próximos meses.
Lo que todavía permanece bajo evaluación es qué tan intenso llegará a ser y cuáles serán sus impactos específicos en cada región del planeta. Por ello, las agencias meteorológicas continúan actualizando sus pronósticos de manera periódica.

