Tijuana, Baja California, 10 de septiembre de 2026.- Abrir la llave y encontrarla seca volvió a convertirse en la realidad de habitantes de distintos sectores de Tijuana y Playas de Rosarito, ahora por un problema que exhibe una vulnerabilidad adicional del sistema: fallas e intermitencias en la energía eléctrica dejaron fuera de operación equipos utilizados para bombear agua hacia zonas altas de ambas ciudades.
La Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) reconoció el miércoles que interrupciones y variaciones de voltaje atribuibles al suministro de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) detuvieron equipos de bombeo y provocaron falta de agua potable.
Según el organismo, las principales afectaciones se concentran en zonas altas de Tijuana y Playas de Rosarito, donde el agua necesita ser impulsada mediante sistemas eléctricos hasta tanques de almacenamiento y distribución.
La explicación oficial, sin embargo, dejó sin responder una de las preguntas más elementales para miles de usuarios:
¿Qué colonias están sin agua?
CESPT no difundió inicialmente una relación completa de las comunidades afectadas ni estableció una hora precisa para la normalización del servicio.
Y ahí comenzó el reclamo.
Ciudadanos: “¿Qué zonas?”, “¿y cómo van?”, “¿para cuándo?”
En la propia publicación de CESPT, usuarios comenzaron a exigir información mucho más precisa.
Los comentarios compartidos con garabato.info muestran vecinos preguntando qué significa exactamente “partes altas”, reclamando horarios de recuperación e informando que continúan sin servicio.
Entre los mensajes aparecen reportes desde Villa Fontana XIV, mientras otros ciudadanos cuestionan directamente cuánto durará la contingencia, por qué los sistemas de bombeo no cuentan con alternativas suficientes ante interrupciones eléctricas y cuándo se publicará una lista de colonias afectadas.
La molestia no se limita a las imágenes compartidas.
Semanario ZETA documentó reportes ciudadanos desde Los Altos, Lomas del Porvenir, Loma Bonita y Loma Bonita Norte. Una residente señaló que llevaban sin agua desde el martes y que, al solicitar información, no recibían una hora de recuperación. El mismo medio pidió a CESPT precisar las zonas afectadas y a CFE confirmar la causa señalada por el organismo operador; hasta el momento de su publicación no había obtenido respuesta de ambas dependencias.
Los comentarios en redes sociales no constituyen por sí solos un censo de afectaciones, pero muestran un problema concreto: la población no solamente quiere que le expliquen por qué no tiene agua; necesita saber cuándo volverá.
¿Basta con señalar a CFE?
CESPT sostiene que permanece en coordinación con CFE y que sus trabajadores se encuentran preparados para reactivar los equipos una vez que el voltaje se estabilice.
La dependencia señala que, después de recuperar la electricidad, el suministro de agua regresará gradualmente.
Pero el episodio abre preguntas que ninguna institución debería eludir.
Si parte del abastecimiento de dos ciudades depende de instalaciones eléctricas de bombeo, ¿qué sistemas de respaldo existen?, ¿cuáles equipos quedaron fuera de operación?, ¿cuántas personas resultaron afectadas?, ¿cuántos tanques disminuyeron sus niveles?, ¿existen plantas generadoras de emergencia para infraestructura crítica?, ¿por qué no se informó inmediatamente una lista de colonias y un programa de recuperación?
No se trata de atribuir responsabilidades antes de contar con resultados técnicos.
Se trata de exigirlas.
Porque trasladar toda la explicación a una falla eléctrica tampoco resuelve el problema del usuario que sigue sin agua.
Tijuana venía acumulando fallas
La contingencia tampoco ocurre de manera aislada.
El 2 de septiembre una falla en el sistema de bombeo Valparaíso generó intermitencias en numerosas colonias abastecidas por el sistema Santa Fe–Plan Libertador.
Días después, una fuga entre los tanques 5 y 6 del Acueducto Florido-Popotla provocó nuevas afectaciones en comunidades de Tijuana y Rosarito.
Ahora, el problema eléctrico vuelve a interrumpir el bombeo.
Tres contingencias cercanas en el tiempo merecen algo más que comunicados individuales: merecen una explicación sobre la resiliencia de la infraestructura que abastece de agua a una zona metropolitana de millones de habitantes.
Y las fallas eléctricas alcanzaron hasta el Hospital General
La dimensión de las irregularidades en el suministro eléctrico quedó todavía más clara el miércoles.
Una falla dejó a nueve personas atrapadas en un elevador del Hospital General de Tijuana, obligando a Bomberos a intervenir. También se reportaron afectaciones en sistemas de aire acondicionado y suspensión de actividades en quirófanos.
ZETA reportó además que dos incidentes ocurridos desde el martes —un incendio en una instalación subterránea en Zona Río y otro en un poste en la colonia Juárez— dejaron a más de mil 500 usuarios sin electricidad en diferentes sectores. Fuentes de CFE citadas por el medio aseguraron posteriormente que ambos casos habían sido atendidos.
Y precisamente ahí aparece una contradicción que necesita explicación pública:
si los incidentes eléctricos fueron atendidos, ¿qué fallas o variaciones de voltaje continuaron afectando posteriormente las instalaciones de bombeo de CESPT?
CFE debe responderlo.
CESPT también.
El agua no puede depender de un comunicado incompleto
La ciudadanía tiene derecho a conocer algo tan básico como si podrá bañarse, preparar alimentos, atender a un adulto mayor o mandar a sus hijos a la escuela con normalidad.
Decir que el servicio regresará “gradualmente” no es suficiente cuando no se acompaña de zonas, horarios aproximados, infraestructura afectada y actualizaciones periódicas.
La explicación técnica puede ser compleja.
La información al ciudadano no debería serlo.
CESPT tiene la obligación de informar con precisión dónde existe afectación y cómo avanza la recuperación.
CFE debe aclarar la dimensión de las fallas eléctricas, su origen y las condiciones actuales de estabilidad de la red.
Y ambas instituciones tienen una responsabilidad compartida más allá de esta emergencia: explicar qué medidas impedirán que el siguiente apagón vuelva a dejar también sin agua a miles de familias.
Porque para quien lleva horas frente a una llave seca, la discusión sobre qué dependencia tuvo la falla importa.
Pero tener agua importa mucho más.
Lo que falta por responder
garabato.info plantea cinco preguntas que CESPT y CFE deben aclarar ante las afectaciones en Tijuana y Playas de Rosarito:
- ¿Cuáles son todas las colonias afectadas en Tijuana y Rosarito?
- ¿Cuántos usuarios se encuentran actualmente sin suministro de agua?
- ¿Qué estaciones, cárcamos o equipos de bombeo quedaron fuera de operación?
- ¿Por qué no existe —o no entró en operación— un respaldo eléctrico suficiente para mantener funcionando esta infraestructura crítica?
- ¿A qué hora estima CESPT que estará completamente normalizado el servicio?
Información de servicio y rendición de cuentas para la ciudadanía.
