Playas de Rosarito, 24 de junio de 2025. – El Centro Estatal de las Artes fue escenario de una de las celebraciones culturales más esperadas del año en Baja California: la quinta edición de la Lunada Vaquera “Celebrando Nuestra Identidad”, que reunió a más de 900 bailarines y decenas de agrupaciones folclóricas en una muestra viva del orgullo vaquero del norte del país.

El evento, impulsado por la Secretaría de Cultura de Baja California, se consolidó como una plataforma para exaltar el calabaceado, una danza emblemática reconocida como Patrimonio Cultural Intangible del Estado.

Desde el inicio de la jornada, el ambiente fue marcado por la energía del zapateado, la música regional en vivo y los vistosos trajes típicos que llenaron la explanada del CEART. Participaron agrupaciones de Mexicali, Tijuana, Tecate y Playas de Rosarito, incluyendo colectivos como el Ballet Folklórico Cuicalli, el Grupo Tleyotl Inclusión, el Colectivo Ticuan y La Tradición del Tecate Viejo.

Uno de los momentos más esperados fue la tercera edición del Concurso de Calabaceado en Pareja, donde los participantes demostraron su destreza, sincronía y apego a las raíces regionales en una competencia que despertó ovaciones entre el público.

Durante su intervención, el subsecretario de Cultura Comunitaria, Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal, destacó que “la cultura bajacaliforniana es ranchera y profundamente vaquera”, haciendo énfasis en el valor simbólico que estas expresiones tienen para las comunidades del estado.

Por su parte, el coordinador del CEART Rosarito, Marco Nuño, agradeció a todos los involucrados en la organización del evento, resaltando el papel de la danza como puente de identidad y cohesión social.

El programa artístico también incluyó presentaciones infantiles, homenajes y actividades familiares, posicionando a la Lunada Vaquera no solo como un festival cultural, sino como un espacio de integración comunitaria que fortalece el tejido social desde la raíz.

La música de Polka Cero cerró la jornada con un repertorio que hizo vibrar al público al ritmo del norte, mientras el CEART se despedía de una noche que reafirmó el sentido de pertenencia a través del folclor.

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