Ciudad de México, 3 de julio de 2026.- La previa del México vs Inglaterra sumó un ingrediente inesperado: la versión de que jugadores ingleses podrían usar sildenafil, conocido comercialmente como Viagra, para enfrentar la altura del Estadio Azteca, ubicado a unos 2,240 metros sobre el nivel del mar. La información se volvió viral en redes, pero requiere precisión: el medicamento no aparece como sustancia prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje, aunque eso no significa que Inglaterra haya confirmado su uso.  

La discusión nació por las condiciones del partido. Inglaterra llega a la Ciudad de México con poco margen para adaptarse. Thomas Tuchel ya había señalado que la altura representa una desventaja para su equipo, sobre todo porque México ha jugado y entrenado más tiempo en ese entorno.  

El punto deportivo es claro. A esa altitud, el aire tiene menor presión de oxígeno. Eso puede acelerar la fatiga, afectar la recuperación entre sprints y modificar el comportamiento del balón. La pelota viaja distinto, se frena menos y puede alterar tiros, centros y despejes.  

El sildenafil se ha estudiado porque ayuda a dilatar vasos sanguíneos y puede reducir presión pulmonar en ciertos contextos de hipoxia. Sin embargo, la evidencia no es una carta mágica. WADA ha citado estudios donde el beneficio aparece sobre todo en alturas superiores a 3,800 metros y en algunos atletas, no en todos. El Azteca está bastante por debajo de ese rango.  

Otros estudios son todavía más cautelosos. Un ensayo con ciclistas encontró que 50 mg de sildenafil no mejoraron el rendimiento en una prueba de 16.1 kilómetros a una altitud simulada de 3,000 metros.  

Por eso, el tuit viral tiene una parte cierta y otra exagerada. Sí, el uso podría ser legal bajo las reglas antidopaje si el cuerpo médico lo considera y no viola protocolos. No, no existe confirmación pública de que Inglaterra vaya a administrarlo a sus futbolistas para enfrentar a México.

En la cancha, la ventaja mexicana no depende de un medicamento ajeno, sino de adaptación, ritmo y contexto. México llega con el impulso de jugar en casa y con mayor familiaridad con el Azteca. Inglaterra, en cambio, deberá administrar esfuerzos, evitar pérdidas largas y usar bien sus cambios.

El partido también tiene una carga simbólica. México busca aprovechar una oportunidad histórica ante una potencia europea. Inglaterra intenta sobrevivir a un escenario incómodo, pesado y emocionalmente hostil.

La altura no gana sola. Pero obliga a jugar distinto. Y en una eliminatoria mundialista, cada respiración puede pesar tanto como una ocasión de gol.

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