Playas de Rosarito, Baja California, 26 de abril de 2026.- Cerca de 915 toneladas de residuos sólidos son retiradas cada mes de los 54 cárcamos que opera la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT), como parte de un programa permanente de mantenimiento que busca evitar obstrucciones en el sistema de drenaje y reducir riesgos de descargas hacia la costa.

La directora general del organismo, Mónica Vega Aguirre, informó que estas acciones forman parte de una estrategia continua de limpieza y desazolve en puntos críticos del sistema sanitario, considerados clave para el correcto flujo de aguas residuales en la región.

Explicó que el funcionamiento adecuado de los cárcamos permite evitar que el agua residual regrese a las calles o genere afectaciones en zonas habitacionales, además de contribuir a la estabilidad operativa de la infraestructura hidráulica.

Como parte de estas labores, personal técnico intervino recientemente el cárcamo de la Planta Rosarito Norte, donde se retiraron alrededor de 40 toneladas de residuos acumulados. Estas acciones se realizan principalmente durante la noche, cuando disminuye el flujo de aguas residuales, lo que facilita la extracción de sólidos.

Los cárcamos son instalaciones donde se concentra el agua residual para ser impulsada hacia otros puntos del sistema o hacia plantas de tratamiento, especialmente en zonas donde el flujo por gravedad no es posible debido a las condiciones del terreno.

De acuerdo con el coordinador de saneamiento de CESPT, Mauricio Sánchez, la acumulación de residuos puede afectar directamente el funcionamiento de las bombas. Entre los materiales encontrados se identifican objetos como estopa, madera, telas y artículos de gran tamaño, incluyendo colchones.

Las maniobras de limpieza requieren protocolos especializados y personal certificado, debido a las condiciones de operación de estas estructuras, cuya profundidad puede alcanzar hasta 15 metros. Cada intervención puede extenderse por varias horas, dependiendo del nivel de acumulación y complejidad del trabajo.

El organismo indicó que este tipo de mantenimiento permite mantener en operación continua el sistema sanitario, prevenir fallas mayores y disminuir riesgos ambientales en zonas cercanas al litoral, donde una descarga no controlada podría afectar ecosistemas y comunidades.

Estas acciones forman parte de una estrategia técnica que busca preservar la infraestructura hidráulica en condiciones óptimas, con impacto directo en la calidad del servicio y en la prevención de contingencias sanitarias en la región.

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