Tijuana, Baja California, 28 de agosto de 2026.- Antes de convertirse en un lugar para aprender pintura, música, danza o literatura, el edificio que hoy alberga la Casa de la Cultura Playas fue escenario de charreadas, actividades taurinas e incluso de una escuela de tauromaquia. Este viernes, el recinto celebró 28 años de su transformación en espacio cultural, aunque la historia de sus muros comenzó casi tres décadas antes. 

La conmemoración reunió música, danza, actividades culturales y un bazar de arte, pero detrás del aniversario existe una historia poco conocida que convierte al inmueble en una pieza singular del patrimonio tijuanense.

De Cortijo San José a espacio para las artes

La construcción del inmueble comenzó en 1968 y concluyó en 1970. El Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura federal registra que fue inaugurado el 31 de agosto de 1970 y que originalmente funcionó como Lienzo Charro y Cortijo San José, propiedad de los hermanos Ignacio y José Álvarez Malo. 

Su vocación era entonces muy distinta.

El edificio fue concebido para actividades de charrería y toreo. En sus instalaciones también funcionó una escuela de tauromaquia, de acuerdo con los antecedentes históricos recopilados tanto por el Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) como por el Sistema de Información Cultural. 

El cambio decisivo llegó en agosto de 1998, cuando el antiguo Cortijo San José fue convertido en la Casa de la Cultura Playas de Tijuana. El registro federal establece como fecha de fundación el 31 de agosto de 1998

Así comenzó una segunda vida para el inmueble.

Un complejo cultural de 30 mil metros cuadrados

La relevancia del lugar no se limita a su antigüedad. La Casa de la Cultura Playas ocupa un complejo de aproximadamente 30 mil metros cuadrados, según los registros oficiales consultados. 

Actualmente alberga salones para talleres, galerías, patios, espacios para eventos, jardines y un lienzo charro. El IMAC señala además que cuenta con un espacio de ensayo para la Orquesta Sinfónica Juvenil de Tijuana y mantiene una oferta de cursos, exposiciones, talleres y presentaciones artísticas. 

Ese uso cotidiano es precisamente lo que da dimensión al aniversario: el inmueble tiene 56 años de existencia, pero suma 28 dedicado formalmente a la cultura.

Durante la celebración de este viernes, la directora del IMAC, Priscilla Samantha Alvarado Luna, destacó el papel formativo que puede desempeñar el acceso temprano a las artes.

“Creemos profundamente que una niña o un niño que toma un pincel, que aprende a tocar un instrumento, que baila o que lee un libro, es una persona que se aleja de las calles y se acerca a sus sueños”, expresó.

El alcalde Abdiel Gutiérrez Coronado también llamó a la comunidad a apropiarse del recinto y mantener su participación en las actividades que ahí se desarrollan.

“Este espacio es suyo; ustedes son el alma y corazón que sostiene este gran espacio. Los invito a seguir participando activamente para que la Casa de la Cultura siga latiendo fuerte”, señaló.

Un edificio que cambió junto con Tijuana

El aniversario permite observar algo más que la permanencia de una institución municipal.

El mismo espacio que hace más de medio siglo fue pensado para la charrería y los espectáculos taurinos terminó adaptándose a una ciudad que también modificó sus formas de convivencia y consumo cultural.

Durante la celebración participaron artistas de distintas disciplinas y se realizaron presentaciones musicales y de danza, además del bazar de arte.

El recinto mantiene además una programación regular de talleres y actividades abiertas a la comunidad. La información oficial del IMAC ubica la Casa de la Cultura Playas en avenida Del Agua 777, sección Jardines, Playas de Tijuana

A 28 años de aquella transformación de 1998, el antiguo Cortijo San José conserva así dos historias superpuestas: la de un edificio nacido en la Tijuana de 1970 y la de un espacio que desde finales del siglo XX abrió sus salones a nuevas generaciones de artistas y estudiantes.

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