Tijuana, Baja California, 28 de agosto de 2026.- Hay 43 mil 551 puestos menos en la industria manufacturera IMMEX de Tijuana que hace tres años.

La dimensión de la cifra cambia la lectura sobre el momento que atraviesa uno de los principales motores económicos de la ciudad.

En junio de 2023, los establecimientos manufactureros incorporados al programa IMMEX registraban aproximadamente 263 mil 634 personas ocupadas en Tijuana. Para junio de 2026 quedaban 220 mil 83.

La reducción acumulada es de 16.5%.

Dicho de otra manera: por cada 100 personas que aparecían como ocupadas dentro de estos establecimientos hace tres años, hoy permanecen alrededor de 83.

Y la caída no pertenece solamente al pasado. Entre junio de 2025 y junio de 2026, Tijuana pasó de 227 mil 991 a 220 mil 83 personas ocupadas. Son 7 mil 908 menos en apenas un año, una disminución cercana al 3.5%.

Los datos forman parte de la estadística del Programa de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (IMMEX) del INEGI y del desglose municipal difundido este viernes. La estadística oficial permite consultar información de establecimientos manufactureros con desagregación por entidades y municipios seleccionados.

Una caída que comenzó antes de la actual disputa comercial

La fecha es fundamental.

Si el punto de comparación es junio de 2023, la pérdida de personal ocupado comenzó mucho antes de que las actuales tensiones arancelarias con Estados Unidos dominaran la discusión económica de la frontera.

Eso no significa que los aranceles sean irrelevantes ni que actualmente no puedan afectar decisiones de inversión, producción o contratación.

Significa algo distinto: no alcanzan para explicar por sí solos lo que está ocurriendo en Tijuana.

La ciudad ya arrastraba un proceso de reducción del empleo manufacturero de exportación.

El fenómeno tampoco parece exclusivamente tijuanense. En junio de 2026, el empleo de los establecimientos IMMEX acumuló a nivel nacional 30 meses consecutivos de retrocesos interanuales, la racha negativa más prolongada reportada para ese indicador.

Un mes antes, los datos correspondientes a mayo ya mostraban la profundidad del problema local: Tijuana había perdido 9 mil 762 ocupados respecto al mismo mes de 2025. Para Baja California, la reducción acumulada desde mayo de 2023 ascendía entonces a 45 mil 585 trabajadores.

Lo que aparece en las estadísticas, por tanto, no es un tropiezo aislado de un mes.

Es una tendencia.

La paradoja: menos trabajadores, pero más ingresos

Aquí aparece uno de los datos más reveladores.

Mientras disminuye el personal ocupado, los ingresos de la manufactura IMMEX no necesariamente siguen la misma dirección.

En junio de 2026, los establecimientos manufactureros IMMEX de Baja California registraron 33 mil 187 millones de pesos provenientes del mercado extranjero, 7.8% más que un año antes.

En Tijuana el incremento fue todavía mayor: los ingresos provenientes del exterior pasaron de 14 mil 934 millones de pesos en junio de 2025 a 16 mil 752 millones, un crecimiento nominal anual de 12.2%.

En el mismo periodo en que esos ingresos aumentaron, el número de personas ocupadas en Tijuana cayó alrededor de 3.5%.

Es una combinación que merece atención: más ingresos y menos trabajadores.

La Secretaría de Economía e Innovación de Baja California ha presentado este comportamiento como parte de una transición hacia una manufactura de mayor productividad, talento y valor agregado. La dependencia reconoció que el personal ocupado en establecimientos manufactureros IMMEX disminuyó 2.3% anual a nivel estatal en junio, pero sostiene que los indicadores productivos no muestran un deterioro equivalente de la capacidad industrial.

La explicación es posible, pero los números todavía dejan preguntas abiertas.

Mayores ingresos no significan automáticamente mayor producción física, mayores utilidades ni mejores condiciones laborales. También pueden intervenir precios, tipo de cambio, composición de las exportaciones, incorporación de procesos de mayor valor, automatización o cambios entre actividades manufactureras.

Y, sobre todo, el crecimiento de los ingresos no borra a las personas que han desaparecido de la estadística laboral.

¿Dónde quedaron los 43 mil 551 puestos?

Ese es ahora el dato que necesita explicación.

No basta conocer cuántos trabajadores había en 2023 y cuántos aparecen en 2026. Para comprender qué está pasando con la economía de Tijuana es necesario identificar dónde ocurrió la reducción.

¿Qué industrias concentraron la caída?

¿Cuántos establecimientos cerraron?

¿Cuántos redujeron sus plantillas?

¿Cuántas plazas desaparecieron debido a automatización?

¿Cuántas operaciones fueron trasladadas a otras ciudades o países?

¿Cuánto influyó una menor demanda de pedidos?

¿Hubo establecimientos que dejaron de formar parte del programa IMMEX?

¿Cambió la manera en que determinadas empresas contratan o registran a su personal?

Son preguntas relevantes para la Secretaría de Economía e Innovación encabezada por Kurt Honold Morales, pero también para organismos empresariales, asociaciones de maquiladoras y autoridades federales responsables de la política económica.

Porque detrás del porcentaje existe un impacto que rebasa las puertas de una fábrica.

Lo que significa para Tijuana

La manufactura de exportación alimenta una cadena económica enorme.

Un empleo industrial sostiene consumo en supermercados, restaurantes y comercios; genera demanda de vivienda y transporte; utiliza servicios profesionales y logísticos; mueve proveedores locales y aporta recursos públicos mediante distintos impuestos y contribuciones.

Por eso una reducción acumulada de 43 mil 551 personas ocupadas no puede observarse únicamente como una estadística sectorial.

Representa un cambio en la estructura laboral de una ciudad construida durante décadas alrededor de la manufactura de exportación.

El contexto económico añade presión. Datos recientes del IMSS recopilados para Baja California mostraron miles de bajas patronales durante el primer semestre de 2026, mientras representantes empresariales han advertido sobre debilidad económica y pérdida de competitividad.

Sin embargo, hay una cautela indispensable.

INEGI mide personal ocupado en establecimientos adscritos al programa IMMEX. La disminución de 43 mil 551 puestos estadísticos no equivale necesariamente a 43 mil 551 despidos individuales.

La variación puede incluir bajas de trabajadores, cierres de establecimientos, modificaciones en esquemas de contratación, cambios de registro, movimientos de personal o empresas que dejaron de formar parte del universo IMMEX.

La estadística tampoco permite concluir, por sí misma, cuál fue la causa de la reducción.

Afirmar que todos esos puestos desaparecieron debido a los aranceles, los impuestos, los salarios, la inseguridad, la automatización o una determinada política pública sería ir más allá de lo que demuestran los datos disponibles.

La pregunta ya no es si hay una caída

Lo que sí permiten establecer las cifras es contundente.

Entre junio de 2023 y junio de 2026 transcurrieron tres años completos, no cuatro, y durante ese periodo Tijuana perdió 16.5% del personal ocupado registrado en sus establecimientos manufactureros IMMEX.

La reducción continuó durante el último año.

Y comenzó antes de la actual coyuntura arancelaria.

Al mismo tiempo, los ingresos provenientes del extranjero aumentaron, colocando a Tijuana frente a una aparente transformación de su modelo manufacturero: una industria capaz de mover más dinero mientras necesita —o registra— menos trabajadores.

Ese puede ser el verdadero debate económico para la ciudad.

Porque si se trata de una transición hacia manufactura avanzada y mayor productividad, la siguiente pregunta es qué empleos están sustituyendo a los que desaparecen y si los trabajadores tijuanenses están preparados para ocuparlos.

Pero si detrás de la reducción existen cierres, pérdida de operaciones, menor demanda o desplazamiento de inversiones, el diagnóstico sería muy distinto.

Los 43 mil 551 puestos menos son apenas la primera respuesta.

Ahora falta saber por qué desaparecieron de la estadística y, sobre todo, qué significa eso para el futuro laboral de Tijuana.

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