TIJUANA, Baja California, 23 de septiembre de 2026.- Baja California tiene una de las economías más conectadas con el exterior de México. Su industria exportadora, su cercanía con California y su capacidad para atraer inversión le han permitido construir durante décadas una ventaja difícil de replicar.

Pero esa ventaja ya no es suficiente.

El Índice de Competitividad Estatal 2026 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) colocó a Baja California en el lugar 17 entre las 32 entidades del país, seis posiciones por debajo del lugar 11 que ocupó en la edición anterior.

La caída resulta particularmente llamativa porque ocurre al mismo tiempo que el propio IMCO reconoce una de las grandes fortalezas del estado: su integración con la economía mundial.

La inversión extranjera y las exportaciones equivalen al 78.6% del Producto Interno Bruto estatal, según el organismo.

Entonces, ¿cómo puede una economía tan conectada con el mundo perder competitividad dentro de México?

La respuesta aparece al abrir el ranking y revisar qué hay detrás del lugar 17.

Un estado con dos caras

El índice no mide únicamente cuánto produce una entidad o cuántas empresas llegan. Analiza 53 variables agrupadas en seis grandes áreas relacionadas con economía, infraestructura, empleo, condiciones sociales, Estado de derecho y desempeño gubernamental.

Y Baja California prácticamente aparece dividida en dos.

En Mercado de trabajo ocupa el cuarto lugar nacional. En Sociedad y Medio ambiente se encuentra en el octavo, al igual que en Infraestructura, mientras Innovación y Economía la coloca en el noveno.

Hasta ahí, Baja California permanece dentro de la primera mitad del país.

El panorama cambia drásticamente en los dos componentes relacionados con seguridad e instituciones.

En Derecho ocupa el lugar 30 de 32.

En Sistema político y Gobiernos aparece en el 31.

Es decir, uno de los estados económicamente más conectados con Norteamérica se encuentra simultáneamente entre los últimos del país en dos componentes institucionales de la competitividad.

¿Qué cambió en un año?

La caída de seis posiciones no significa que Baja California haya retrocedido seis lugares en cada uno de los componentes del índice.

De hecho, ocurrió algo mucho más interesante.

Mercado de trabajo permaneció en el lugar 4; Sociedad y Medio ambiente en el 8; Innovación y Economía en el 9, y Sistema político y Gobiernos en el 31.

Los movimientos más visibles ocurrieron en Infraestructura, que pasó del quinto al octavo lugar, y Derecho, que bajó del 29 al 30.

Esto importa porque la competitividad es relativa: Baja California no solamente compite contra sus propios resultados anteriores, sino contra lo que están haciendo las otras 31 entidades.

Un estado puede mejorar algún indicador y aun así perder posiciones si otros avanzan más rápido.

Empleo: una de las fortalezas que sobreviven

El mercado laboral continúa siendo una de las mejores cartas de Baja California.

El estado ocupa el cuarto lugar nacional en ese subíndice, con una informalidad laboral de 38.1% y un ingreso promedio de aproximadamente 14 mil 829 pesos mensuales entre trabajadores de tiempo completo.

La posición ayuda a explicar por qué Baja California continúa siendo atractiva para numerosas actividades industriales a pesar de sus problemas estructurales.

Su ubicación geográfica, industria manufacturera y relación económica con Estados Unidos siguen proporcionando ventajas importantes.

El problema está fuera de las fábricas

El contraste aparece al observar las condiciones que rodean esa actividad económica.

Baja California se encuentra en el lugar 30 en Derecho, componente relacionado con las condiciones de seguridad y Estado de derecho.

Aunque los homicidios han disminuido durante los últimos años de acuerdo con cifras oficiales, el estado continúa teniendo un peso considerable dentro del problema nacional de violencia.

Entre enero y julio de 2026, Baja California concentró 8.2% de los homicidios dolosos registrados en México, según información presentada por el Gobierno federal.

La aparente contradicción tiene explicación: reducir homicidios respecto de años anteriores no significa automáticamente alcanzar niveles competitivos frente al resto del país.

El lugar 31 que debería llamar la atención

El segundo gran foco se encuentra en Sistema político y Gobiernos.

Baja California ocupa el lugar 31 de 32 entidades.

No se trata de un problema nuevo.

En la edición anterior ya se encontraba en esa posición y mostraba rezagos en indicadores relacionados con mejora regulatoria, percepción de corrupción, consulta ciudadana de información sobre finanzas públicas y participación electoral.

Para 2026, la percepción de corrupción estatal alcanzó 89.3%.

El indicador no significa que 89.3% de la población haya experimentado personalmente un acto de corrupción. Mide la proporción que considera que estas prácticas son frecuentes o muy frecuentes.

Pero desde la perspectiva de competitividad, la percepción también importa: confianza, certidumbre y calidad institucional forman parte del entorno en el que personas y empresas toman decisiones.

Infraestructura pierde terreno

Otro movimiento que merece atención ocurrió en Infraestructura.

Baja California pasó del quinto al octavo lugar nacional.

El estado conserva fortalezas importantes. Por ejemplo, 83.1% de las viviendas cuentan con acceso a internet y 97.1% disponen de telefonía móvil.

Sin embargo, la pérdida de posiciones indica que la ventaja relativa se redujo frente a otras entidades.

Y en una economía industrial y fronteriza, infraestructura no significa únicamente calles o carreteras: también involucra servicios, conectividad, vivienda, energía, agua y otras condiciones indispensables para sostener la actividad productiva.

Tijuana cuenta una historia parecida

Tres meses antes de conocerse el resultado estatal, el IMCO había publicado otra señal.

El Índice de Competitividad Urbana 2026 colocó a Tijuana en el lugar 20 de las 21 ciudades con más de un millón de habitantes.

Los dos índices no deben confundirse.

El estatal compara las 32 entidades del país; el urbano analiza 72 zonas metropolitanas y divide sus resultados por tamaño de población.

Pero cuando ambos diagnósticos se colocan uno junto al otro aparecen coincidencias difíciles de ignorar.

Tijuana ocupa el lugar 19 de 21 en Derecho y el 18 en Infraestructura. En Sociedad y Medio ambiente aparece en el lugar 20, mientras Sistema político y Gobiernos se encuentra en el 16.

Entre sus debilidades aparecen homicidios, robo de vehículos, disponibilidad de personal médico, escolaridad, agua, centros de investigación, patentes y crecimiento económico.

Además, el IMCO reportó una percepción de corrupción de 92.56% para Tijuana.

La paradoja de Baja California

Los números dibujan una economía que parece avanzar a velocidades diferentes.

Por un lado están las fábricas, exportaciones, empleos y cadenas productivas vinculadas con una de las economías más grandes del mundo.

Por el otro aparecen seguridad, instituciones, servicios e infraestructura que no siempre avanzan a la misma velocidad.

Baja California sigue teniendo ventajas extraordinarias.

El problema revelado por el ICE 2026 no es que hayan desaparecido.

Es que otros estados están construyendo sus propias ventajas mientras algunos de los principales rezagos bajacalifornianos permanecen.

Por eso el lugar 17 cuenta solamente una parte de la historia.

La pregunta realmente importante no es por qué Baja California cayó seis posiciones.

Es cuánto tiempo puede seguir dependiendo de su ubicación geográfica y su potencia exportadora si las condiciones que sostienen esa economía no mejoran al mismo ritmo.

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