Tijuana, Baja California, 31 de marzo de 2026.- Autoridades de México y Estados Unidos reportaron avances en la atención de las descargas de aguas residuales del río Tijuana, tras una actualización trimestral derivada del Memorando de Entendimiento firmado en julio de 2025, con énfasis en infraestructura, financiamiento y coordinación binacional.

El titular de la Secretaría para el Manejo, Saneamiento y Protección del Agua (SEPROA), Víctor Daniel Amador Barragán, informó que los proyectos en marcha forman parte de una ruta prioritaria para contener los flujos contaminantes que cruzan la frontera. Señaló que estas acciones responden a una agenda conjunta impulsada por autoridades federales y estatales de ambos países.

Entre los avances más relevantes se encuentra la firma del Acta 333, concretada en diciembre de 2025, la cual establece nuevas líneas de acción en materia de infraestructura hidráulica, monitoreo ambiental y planeación a largo plazo. Este acuerdo incorpora criterios de crecimiento urbano en Tijuana, uno de los factores que inciden en la presión sobre el sistema de saneamiento.

Como parte de los compromisos derivados de este instrumento, se conformó un grupo de trabajo binacional encargado de evaluar estudios técnicos y financieros para la posible construcción de un emisor submarino vinculado a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de San Antonio de los Buenos. Dichos análisis fueron concluidos y entregados en marzo de 2026.

De manera paralela, se avanza en la definición de los términos de referencia para desarrollar un análisis de balance de masas del sistema hídrico de Tijuana, estudio que permitirá dimensionar con mayor precisión el comportamiento de las descargas, su origen y su impacto. Este proceso está previsto para iniciar en abril de 2026.

En cuanto al cumplimiento de compromisos, autoridades señalaron que Estados Unidos completó las metas establecidas para 2025, entre ellas la ampliación de la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales de South Bay, que incrementó su capacidad en una primera etapa a 438 litros por segundo.

Por su parte, México inició obras consideradas estratégicas para reducir descargas y mejorar la conducción de aguas residuales. Entre estas destacan el proyecto de alejamiento de efluentes de las plantas Arturo Herrera y La Morita, así como la rehabilitación de infraestructura sanitaria en puntos críticos del sistema.

El componente financiero también registra avances. México comprometió una inversión de 59 millones de dólares en recursos estatales y federales para ejecutar proyectos durante 2026, superando el monto de 46 millones de dólares inicialmente previsto en el Memorando de Entendimiento.

Los recursos se destinarán a una serie de obras enfocadas en reforzar la capacidad del sistema hidráulico y reducir riesgos de derrames. Entre los proyectos contemplados se encuentran la rehabilitación del Colector Insurgentes, así como de los colectores Poniente, Oriente y Carranza.

También se incluyen la construcción y rehabilitación de estaciones de bombeo, como PB-Matadero y PB Laureles-2, consideradas clave para mejorar la conducción de aguas residuales en zonas de alta carga hidráulica.

Otro de los proyectos relevantes es el alejamiento de 438 litros por segundo de efluentes tratados hacia zonas aguas arriba de la presa Abelardo L. Rodríguez, medida que busca redistribuir el flujo y reducir la presión sobre puntos vulnerables del sistema.

Adicionalmente, se contempla la rehabilitación de una línea paralela a gravedad, infraestructura que permitirá mejorar la eficiencia en el traslado de aguas residuales y disminuir riesgos operativos en la red.

Las autoridades involucradas, entre ellas instancias ambientales y regulatorias de ambos países, reiteraron su compromiso de implementar de manera integral los acuerdos alcanzados. El objetivo es avanzar hacia una solución permanente a la problemática de las aguas residuales que afecta tanto a comunidades de Tijuana como del sur de California.

El problema de las descargas transfronterizas del río Tijuana ha sido señalado durante años como uno de los principales retos ambientales de la región, debido a su impacto en la salud pública, los ecosistemas y la actividad económica en ambos lados de la frontera.

Los avances presentados forman parte de una estrategia de largo plazo que combina inversión en infraestructura, cooperación técnica y mecanismos de seguimiento binacional, con el objetivo de reducir de manera sostenida los flujos contaminantes y fortalecer la capacidad operativa del sistema de saneamiento.

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