Ciudad de México, 17 de septiembre de 2025.- La nueva ola de aranceles impuesta por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está reconfigurando el comercio en América Latina. Los países más afectados son Brasil, que enfrenta un impuesto del 50% sobre buena parte de sus exportaciones hacia el mercado estadounidense, y México, que pese a la cobertura del USMCA, comienza a sentir presiones en sectores como el acero, el aluminio y la industria automotriz.
Brasil, el más golpeado
La Casa Blanca fijó un arancel “recíproco” del 50% para los productos brasileños, lo que impacta alrededor de un tercio del valor de sus exportaciones a EE. UU. El café, el jugo de naranja, las manufacturas y varios productos agroindustriales quedaron en la lista.
Especialistas consultados por el Financial Times y Oxford Economics señalan que la economía brasileña no colapsará gracias a sus vínculos con Asia y Medio Oriente, pero sí habrá sectores muy golpeados. El agronegocio buscará colocar su producción en China, mientras que la industria automotriz y la metalurgia enfrentan un escenario de pérdida de mercado y empleos.
México, bajo presión
En el caso mexicano, el USMCA ha evitado una sacudida de la misma magnitud. Sin embargo, los aranceles del 25% al acero y aluminio siguen vigentes y hay amenazas de gravámenes adicionales de hasta 30% sobre otros productos si no se cumplen las nuevas reglas de origen.
De acuerdo con analistas del FT, la revisión del tratado en curso podría traer ajustes más estrictos en la industria automotriz y electrónica. A esto se suma un endurecimiento en la fiscalización de insumos chinos que llegan a EE. UU. a través de México, lo que incrementa la incertidumbre para las cadenas productivas.
El resto de la región
Argentina, Chile y Colombia enfrentan un arancel base de 10%, mucho menor al de Brasil, y al no depender tanto del mercado estadounidense, el impacto es más limitado. Aun así, los países sudamericanos ya aceleran la diversificación de sus relaciones comerciales: el Mercosur firmó un acuerdo con países de la Asociación Europea de Libre Comercio (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza), buscando abrir nuevas puertas en un momento de proteccionismo creciente.
Qué hay detrás de estos aranceles
La Casa Blanca ha justificado estas medidas como parte de una política de “reciprocidad” comercial. Sin embargo, expertos ven varios objetivos detrás:
- Política interna: reforzar el discurso de defensa del empleo manufacturero y mostrar mano dura en campaña.
- Presión diplomática: usar los aranceles como palanca en temas industriales, energéticos y hasta de seguridad.
- Competencia geopolítica: enviar señales a socios que han acercado posiciones con Rusia o China, como Brasil.
Escenario a futuro
En los próximos meses, se prevé que:
- Brasil redirija más exportaciones hacia Asia, aunque con pérdidas inmediatas en manufacturas y metalurgia.
- México mantenga el acceso al mercado estadounidense, pero bajo una negociación más estricta en autos y metales.
- El resto de América Latina acelere acuerdos comerciales alternativos para reducir su dependencia de EE. UU.
Economistas del Peterson Institute advierten que la prolongación de estas medidas puede aumentar los precios en EE. UU., reducir el comercio global y obligar a la región a redefinir sus estrategias de integración.


