Tijuana, Baja California, 1 de octubre de 2026.- Calles, bibliotecas, canchas deportivas y espacios de atención social de Tijuana han cambiado de rostro mediante murales realizados con la participación de jóvenes, artistas y comunidades de distintas zonas de la ciudad.
Como parte de las acciones presentadas en el Segundo Informe de Gobierno del alcalde Ismael Burgueño Ruiz, el Ayuntamiento reportó la realización de 30 murales comunitarios dentro del proyecto Tijuana, Zona de Paz, una estrategia que busca utilizar el arte como punto de encuentro y fomentar la participación de las juventudes en sus propias comunidades.
Una de las intervenciones se encuentra en la calle Emiliano Zapata, conocida como la Calle de las Flores, donde integrantes de Jóvenes Sembradores de Paz trabajaron junto con artistas locales para plasmar elementos relacionados con la identidad y la vida de la zona.
La intención, de acuerdo con el gobierno municipal, es que los espacios intervenidos no funcionen únicamente como superficies decoradas, sino como lugares en los que vecinos y jóvenes puedan involucrarse en la transformación de su entorno.

El arte también llegó al corazón de la ciudad
En la Zona Centro, el programa Huellas de Intervención Artística llevó murales al Callejón del Travieso, incorporando imágenes inspiradas en historias, ideas y elementos representativos de distintos sectores de Tijuana.
Las intervenciones forman parte de una serie de proyectos que han buscado recuperar lugares de convivencia mediante actividades culturales y artísticas, principalmente con participación juvenil.
La estrategia también llegó a espacios deportivos. En la cancha de fútbol de la colonia Hidalgo, artistas y Jóvenes Sembradores de Paz participaron en la elaboración de un mural comunitario como complemento a la rehabilitación del sitio.
De esta manera, la intervención artística se integró a un espacio utilizado cotidianamente por niñas, niños, jóvenes y familias de la zona.

Tijuana se pinta rumbo al Mundial de 2026
Otro de los proyectos desarrollados durante el año fue el denominado Mural Mundial Social, realizado en la Biblioteca Pública Municipal Ignacio Zaragoza, ubicada en el Parque Teniente Guerrero.
La obra forma parte de las actividades culturales vinculadas al Plan Nacional México 2026 y fue realizada colectivamente por integrantes de la comunidad tijuanense.
En su elaboración participaron alumnas y alumnos de la Clase de Español para Extranjeros, integrantes del Colectivo Casa Azul y los artistas Cris Cruz y Alex Wuaraba.
El proyecto se extendió además a la Casa de la Cultura El Pípila y a la Biblioteca Pública Municipal Juan Rulfo, donde participaron los artistas Jaime Garbó y Anabelle Saldaña.
Con estas intervenciones, bibliotecas y centros culturales se incorporaron a una estrategia que pretende llevar las expresiones artísticas más allá de galerías y recintos tradicionales.

Murales con un sentido distinto
El arte comunitario también llegó a lugares donde los murales adquieren un significado relacionado con procesos personales y sociales.
En la Comunidad Terapéutica de Rehabilitación y Reinserción Social para Hombres (COTRRSA) se incorporaron murales y espacios culturales durante la rehabilitación de sus instalaciones.
En el Refugio para Mujeres Víctimas de Violencia y sus Hijas e Hijos, las intervenciones fueron desarrolladas alrededor de conceptos como sanación, transformación y reconstrucción personal.
Son espacios con funciones distintas a una calle, una cancha o una biblioteca, pero que comparten la utilización del arte como una herramienta para modificar el entorno cotidiano de quienes los utilizan.



Jóvenes participan en la transformación de sus colonias
Buena parte de las intervenciones están vinculadas con Jóvenes Sembradores de Paz, iniciativa que forma parte de una estrategia nacional de prevención y participación comunitaria impulsada durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
En Tijuana, el programa ha incorporado a jóvenes en actividades de recuperación de espacios, creación artística y trabajo comunitario, acompañado por artistas y autoridades locales.
Para quienes transitan diariamente por estos sitios, el resultado más visible son las paredes que antes pasaban inadvertidas y ahora muestran imágenes relacionadas con la identidad de sus comunidades.
Los 30 murales reportados durante el segundo año de la administración municipal se encuentran así dispersos en distintos escenarios de Tijuana: desde una calle de colonia hasta una biblioteca, desde una cancha de fútbol hasta un refugio.
Más allá de la pintura, la apuesta del programa es convertir esos espacios en puntos donde la comunidad pueda reconocerse, participar y apropiarse nuevamente de lugares que forman parte de su vida cotidiana.



