Tijuana, Baja California, 27 de agosto de 2026.- Ismael Burgueño Ruiz encabeza la medición de Enkoll sobre los perfiles de Morena rumbo a la gubernatura de Baja California y es el único de los seis aspirantes evaluados que alcanza 10 puntos de 10 en el modelo que combina opinión, atributos, intención de voto y preferencia interna.
Los resultados, fechados el 22 de julio de 2026, muestran además que Burgueño ocupa el primer lugar en la pregunta directa sobre quién debería ser candidato o candidata de Morena: registra 21% de preferencia bruta y 33% de preferencia efectiva.
Julieta Ramírez Padilla aparece en segundo lugar, con 17% de preferencia bruta y 26% efectiva; Montserrat Caballero Ramírez alcanza 11% y 17%, respectivamente.
Después se ubican Jorge Ramos Hernández, con 6% bruto y 10% efectivo; Armando Ayala Robles, con 5% y 7%; y Evangelina Moreno Guerra, también con 5% bruto y 7% efectivo.
La diferencia entre ambos indicadores tiene una explicación metodológica importante. La preferencia efectiva elimina del cálculo a quienes respondieron “ninguno”, “no sabe” o no contestaron. En la preferencia bruta, 22% eligió a ninguno de los perfiles y 13% respondió que no sabía o no contestó.

Burgueño encabeza los ocho indicadores
Más allá de la pregunta sobre candidatura, el estudio permite observar dónde se construye la ventaja del primer lugar.
En la tabla denominada “Estimación de diferencias entre aspirantes”, Burgueño registra los valores más altos en los ocho parámetros considerados por Enkoll.
Obtiene 26.8% de opinión positiva, frente a 23% de Montserrat Caballero y 19.1% de Julieta Ramírez.
En percepción de honestidad, Burgueño alcanza un saldo de 17 puntos; Caballero registra 13.1 y Ramírez, 10.9.
La medición sobre cercanía también lo coloca primero, con 19.5 puntos, seguido por Caballero con 15 y Ramírez con 13.4.
Una diferencia similar aparece al preguntar quién conoce el estado: Burgueño registra un saldo de 24.6 puntos, Caballero 20.3, Jorge Ramos 17.4 y Ramírez 17.
En el atributo de cumplimiento, Burgueño obtiene 17.4 puntos; Montserrat Caballero, 13.7; y Julieta Ramírez, 11.2.

La intención de voto amplía la diferencia
Dos de los indicadores con mayor peso electoral también favorecen a Burgueño.
El 25.5% de los resultados considerados por Enkoll lo identifica como un buen candidato, por encima del 19.3% de Julieta Ramírez y 17.9% de Montserrat Caballero.
Cuando se pregunta por la disposición a votar por cada aspirante, Burgueño llega a 25.1%; Ramírez obtiene 19.5% y Caballero, 18.5%.
La preferencia bruta utilizada por Enkoll para su modelo registra 21.3% para Burgueño, 17.4% para Ramírez, 10.9% para Caballero, 6.4% para Ramos y 4.6% tanto para Ayala como para Moreno.
El resultado de estos indicadores lleva a Enkoll a asignar a Burgueño la puntuación máxima de 10 puntos, mientras los otros cinco perfiles aparecen con cero puntos dentro de esta metodología específica.
¿Cómo obtiene los 10 puntos?
El dato requiere contexto para evitar una interpretación equivocada.
Los 10 puntos no significan que Burgueño tenga 100% de respaldo electoral, sino que corresponden a un sistema de puntuación diseñado por Enkoll para comparar la fortaleza relativa de los aspirantes.
De acuerdo con la metodología mostrada por la encuestadora, la opinión positiva puede aportar hasta dos puntos; el conjunto de atributos —honestidad, cercanía, conocimiento del estado y cumplimiento— suma hasta dos; ser considerado buen candidato aporta un punto; la disposición a votar por el perfil puede otorgar otros dos; y la preferencia para encabezar la candidatura de Morena representa hasta tres puntos.
Burgueño obtiene 2 puntos por opinión positiva, 1.25 por honestidad, 0.25 por cercanía, 0.25 por conocimiento del estado, 0.25 por cumplimiento, uno por ser considerado buen candidato, dos por disposición de voto y tres por preferencia interna.
La suma alcanza los 10 puntos.

Una fotografía favorable, no una candidatura definida
Los resultados fortalecen la posición de Burgueño dentro del grupo analizado y muestran que su ventaja no depende únicamente de reconocimiento de nombre o de una sola pregunta electoral.
El estudio lo coloca simultáneamente primero en preferencia, atributos personales, percepción como candidato e intención de voto.
Sin embargo, una encuesta no equivale a una candidatura.
La definición de Morena rumbo a la elección de 2027 dependerá de sus reglas internas, del método que finalmente determine el partido y de factores políticos adicionales, incluida la aplicación de criterios de género y competitividad.
Por ello, la lectura periodísticamente relevante de la medición no es que la candidatura esté resuelta, sino que, en la fotografía presentada por Enkoll en julio, Burgueño parte con la combinación más sólida de indicadores entre los seis perfiles evaluados.
Y hay otro dato que Morena deberá observar: 35% de la medición bruta no eligió a ninguno de los aspirantes o no expresó una preferencia, una proporción suficientemente amplia para que el escenario todavía pueda modificarse antes de la definición de 2027.

