Washington, 14 de enero de 2026.– El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció este miércoles que suspenderá de manera indefinida el procesamiento de visas de inmigrante para solicitantes de 75 países, una acción que entrará en vigor el próximo 21 de enero de 2026 y que forma parte de las políticas migratorias impulsadas por la actual administración federal.
La portavoz del Departamento de Estado confirmó que la pausa afectará exclusivamente las visas de inmigrante, es decir, aquellas que permiten la residencia permanente en el país. La medida no contempla, por el momento, visas no inmigrantes de turismo, trabajo temporal, estudios o negocios, que continuarán su trámite habitual.
Entre las naciones incluidas en la lista, según reportes de medios que tuvieron acceso a un memorando interno del Departamento de Estado, figuran Brasil, Rusia, Irán, Somalia, Afganistán, Egipto, Nigeria, Tailandia y varios países de América Latina y el Caribe, entre otros. La lista completa no ha sido divulgada oficialmente por la Casa Blanca.
El anuncio oficial emitido por la administración estadounidense señala que el objetivo de la suspensión es reevaluar los procedimientos de selección y verificación de solicitantes para prevenir la entrada de individuos que puedan depender de asistencia social tras convertirse en residentes permanentes. La medida se enmarca dentro de un enfoque más amplio de restricciones migratorias impulsadas desde la presidencia actual.
Autoridades del Departamento de Estado han indicado que la pausa permanecerá vigente hasta que se implementen nuevos criterios que permitan determinar con mayor precisión la capacidad económica y el perfil de cada solicitante antes de otorgar la visa de inmigrante.
Organizaciones defensoras de derechos de inmigrantes y expertos en políticas migratorias han expresado su preocupación por el impacto que esta medida puede tener en familias y comunidades internacionales, aunque todavía no se han emitido pronunciamientos oficiales de gobiernos extranjeros afectados. Hasta ahora, la Casa Blanca ha limitado su comunicación a través de declaraciones oficiales en redes sociales y respuestas a preguntas de medios internacionales.
