Tijuana, Baja California, 21 de junio de 2026.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, supervisó este fin de semana los avances de las obras de saneamiento del Río Tijuana, un proyecto de infraestructura hidráulica que busca reducir los escurrimientos de aguas residuales hacia la costa de Baja California y la frontera con Estados Unidos.

Durante su gira de trabajo por la entidad, la mandataria informó la conclusión de dos plantas de bombeo, una planta de tratamiento y dos colectores denominados “San Antonio de los Buenos” y “Oriente”, además de trabajos de limpieza en el cauce del río.

Las acciones forman parte de un programa iniciado durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador y que actualmente continúa el Gobierno Federal en coordinación con autoridades estatales y organismos operadores del agua.

Sheinbaum detalló que durante 2026 se desarrollan al menos diez obras complementarias para fortalecer la infraestructura sanitaria de la región. Entre ellas se encuentran una línea paralela a gravedad, los colectores Carranza e Insurgentes, los interceptores Poniente y Oriente, las plantas de bombeo Laureles II y Matadero, así como nuevas compuertas para el Río Tijuana.

La presidenta señaló que entre 2026 y 2027 también se contempla el inicio de proyectos adicionales considerados estratégicos para el manejo de aguas residuales en la zona metropolitana. Entre ellos destacan el emisor antiguo a presión, el Colector Internacional Fase II y el entubamiento de canales vinculados al sistema de saneamiento.

Uno de los aspectos más relevantes para la población fronteriza es el impacto ambiental y sanitario que estas obras podrían tener en las costas del Pacífico. Durante años, los derrames de aguas residuales han provocado afectaciones en playas de Tijuana, Playas de Rosarito y comunidades del condado de San Diego, generando cierres temporales de playas, alertas sanitarias y reclamos de autoridades estadounidenses.

La mandataria federal sostuvo que la meta es reducir de manera significativa la contaminación que llega al océano tanto del lado mexicano como estadounidense. También explicó que se analiza ampliar la capacidad de tratamiento en San Antonio de los Buenos si las obras previstas en territorio estadounidense no avanzan al ritmo esperado.

El tema mantiene relevancia binacional debido a que parte del sistema de tratamiento de aguas residuales depende de infraestructura ubicada en Estados Unidos. Por ello, ambos países han mantenido coordinación técnica para atender uno de los principales problemas ambientales compartidos en la frontera.

Para habitantes de Tijuana y Playas de Rosarito, el saneamiento del Río Tijuana representa un asunto ligado a la salud pública, la calidad ambiental y la actividad turística de la región. La contaminación costera ha impactado durante años a residentes, visitantes y sectores económicos que dependen del aprovechamiento de las playas.

En la supervisión participaron también la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda; el director general de la Comisión Nacional del Agua, Efraín Morales López; y el subdirector general de Agua Potable, Drenaje y Saneamiento, Felipe Zataráin Mendoza.

Las autoridades federales prevén que la conclusión de las obras programadas durante los próximos dos años contribuya a mejorar el manejo de aguas residuales y disminuir los impactos ambientales que históricamente han afectado a la región fronteriza.

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