Ciudad de México, 22 de agosto de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó este sábado uno de sus mensajes políticos más duros sobre el ejercicio del poder, horas después del regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa.
Aunque no mencionó al mandatario sinaloense por su nombre, el contexto convirtió el pronunciamiento en un nuevo episodio del distanciamiento político abierto alrededor de Rocha Moya: el gobernador retomó sus funciones el viernes 21 de agosto después de 112 días de licencia, mientras permanecen abiertas investigaciones en México relacionadas con los señalamientos formulados por autoridades estadounidenses.
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”, escribió Sheinbaum.
La mandataria elevó después el tono y cuestionó lo que definió como “la ambición desnuda del poder por el poder”.
“El poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia”.
La publicación adquirió especial relevancia porque llegó después de que distintas figuras y estructuras del propio oficialismo marcaran distancia del regreso de Rocha Moya.
Morena también se deslindó
La dirigencia nacional de Morena informó el viernes que no tuvo conocimiento previo de la decisión del gobernador de reincorporarse y calificó su regreso como una determinación personal.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, fue más lejos y pidió públicamente a Rocha Moya reconsiderar la decisión y solicitar nuevamente licencia para permitir que las investigaciones continúen sin cuestionamientos sobre su imparcialidad.
La bancada morenista en San Lázaro también respaldó esa postura y sostuvo que separarse temporalmente del cargo no implicaría prejuzgar sobre la responsabilidad del gobernador.
Gobernadores vinculados a la llamada Cuarta Transformación se sumaron posteriormente a los cuestionamientos y llamaron a privilegiar la responsabilidad institucional.
El resultado es un escenario poco habitual: Rocha Moya volvió al gobierno de Sinaloa sin el respaldo público de la dirigencia de su propio partido y en medio de llamados provenientes del oficialismo para reconsiderar su permanencia.
¿Por qué Rocha Moya había dejado el cargo?
Rocha Moya solicitó licencia después de que autoridades de Estados Unidos formularon acusaciones relacionadas con presuntos vínculos de funcionarios sinaloenses con el Cártel de Sinaloa.
El gobernador ha rechazado los señalamientos y sostiene que son falsos y carecen de sustento.
Durante los 112 días que permaneció separado del cargo compareció ante la Fiscalía General de la República.
Su regreso no significa, sin embargo, que las investigaciones mexicanas hayan concluido. Autoridades federales han señalado que las indagatorias relacionadas con las personas señaladas continúan abiertas.
El caso debe mantenerse bajo el principio de presunción de inocencia mientras no exista una sentencia que determine responsabilidad penal.
El mensaje que cambia el tono
Hasta ahora, buena parte de la reacción del Gobierno federal y Morena se había concentrado en establecer que el regreso de Rocha fue una decisión personal.
La publicación de Sheinbaum agregó un componente político mucho más contundente.
“México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna”, escribió.
Y añadió que el pueblo no está para alimentar ambiciones personales, sino para exigir la defensa de “su dignidad, su futuro y su esperanza”.
La Presidenta cerró el mensaje con otra frase que, por el momento en que fue publicada, adquirió una inevitable lectura política:
“Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación”.
Sheinbaum no escribió “Rubén Rocha Moya” en ninguna parte de la publicación.
Ese dato resulta fundamental.
Periodísticamente, no puede afirmarse como hecho que el mensaje estuviera dirigido exclusivamente al gobernador de Sinaloa. Sin embargo, su publicación ocurrió un día después de su regreso al poder y después de que Morena, legisladores y gobernadores oficialistas marcaran distancia de la decisión.
La coincidencia temporal y el endurecimiento del discurso colocan ahora el foco sobre lo que hará Rocha Moya: mantenerse en el cargo o atender los llamados surgidos incluso desde su propio movimiento para separarse nuevamente mientras avanzan las investigaciones.
