Playas de Rosarito, Baja California | 1 de enero de 2026.- El inicio de 2026 estuvo marcado por una reacción ciudadana intensa en redes sociales tras la publicación del mensaje institucional de Año Nuevo emitido por el gobierno municipal de Playas de Rosarito, encabezado por la alcaldesa Rocío Adame. Lo que comenzó como un posicionamiento oficial de cierre de año y proyección institucional derivó rápidamente en una amplia discusión pública dominada por críticas, reclamos y expresiones de inconformidad.
En los comentarios visibles de la publicación, una parte significativa de usuarios cuestionó el contraste entre el discurso oficial y su percepción de la realidad cotidiana en el municipio. Las reacciones se concentraron principalmente en el incremento del impuesto predial, señalado como desproporcionado por habitantes de diversas colonias, así como en señalamientos sobre servicios públicos, seguridad y uso de recursos municipales.
Diversos comentarios hicieron referencia a presuntos aumentos superiores al 150% en zonas habitacionales específicas, acompañados de llamados abiertos a la no participación en el pago del predial, expresiones que, aunque emitidas desde redes sociales, reflejan un nivel elevado de descontento fiscal. En paralelo, otros usuarios compartieron gráficos y listados no oficiales que circulan en plataformas digitales, atribuyendo alzas diferenciadas por colonia.
Más allá del tema tributario, las críticas también abordaron la percepción de distanciamiento entre la autoridad municipal y la ciudadanía, así como cuestionamientos sobre prioridades de gasto, condiciones de las vialidades, funcionamiento de semáforos y el desempeño de corporaciones de seguridad pública. Algunos comentarios aludieron a una pérdida de confianza entre sectores que previamente habían respaldado el proyecto político gobernante.
El tono de la conversación digital mostró una polarización evidente: mientras un número reducido de usuarios respaldó el mensaje institucional o llamó a esperar resultados, la mayoría de las intervenciones visibles expresaron frustración, ironía o rechazo frontal al discurso oficial. En ese contexto, el mensaje de unidad y esperanza promovido por la autoridad contrastó con una narrativa ciudadana marcada por el enojo y el escepticismo.
El episodio ilustra el papel de las redes sociales como termómetro inmediato del ánimo social, particularmente en temas fiscales y de gobernanza local. También evidencia cómo los mensajes institucionales, en escenarios de alta sensibilidad económica, pueden convertirse en detonantes de debate público cuando no logran conectar con la experiencia cotidiana de la población.
Hasta el momento, el gobierno municipal no ha emitido una respuesta pública específica a los señalamientos concentrados en la publicación de Año Nuevo, ni ha detallado de forma ampliada los criterios técnicos detrás de los ajustes fiscales señalados por los ciudadanos.
