Tijuana, Baja California.— Utilizada por millones de personas en el mundo, la metformina es uno de los medicamentos más recetados para controlar la diabetes tipo 2. Sin embargo, en redes sociales y foros médicos ha circulado la duda: ¿puede este fármaco dañar el páncreas?
La preocupación no es nueva. En algunos casos clínicos poco frecuentes se ha reportado la aparición de pancreatitis aguda en pacientes que estaban bajo tratamiento con metformina, especialmente cuando existían otros factores de riesgo como insuficiencia renal o deshidratación.
Uno de estos casos fue publicado por la revista médica SciELO, donde se documentó el caso de una mujer con prediabetes que desarrolló inflamación del páncreas tras dos semanas de haber iniciado el tratamiento. No obstante, los autores reconocen que no se pudo establecer una relación directa entre el fármaco y la enfermedad.
Lo que dice la ciencia
La Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. destaca que la metformina pertenece a la clase de fármacos llamados biguanidas, cuyo efecto principal es reducir la producción de glucosa en el hígado y mejorar la sensibilidad a la insulina, sin causar aumentos en los niveles de insulina en sangre. Esto lo hace más seguro que otros medicamentos hipoglucemiantes que sí se han relacionado con pancreatitis en mayor grado.
Los estudios a gran escala, tanto en Europa como en América, no han demostrado que la metformina sea una causa común de daño pancreático. De hecho, las guías clínicas la recomiendan como primera línea de tratamiento precisamente por su eficacia y perfil de seguridad.
¿Y los beneficios ocultos?
Más allá de la diabetes, la metformina ha captado la atención de la comunidad científica por un dato inesperado: su potencial para reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer.
Estudios clínicos y epidemiológicos sugieren que los pacientes con diabetes tipo 2 que usan metformina presentan una menor incidencia de cáncer de colon, páncreas y mama, en comparación con quienes toman otros fármacos para controlar la glucosa. Esto se debería a su capacidad para inhibir ciertas vías metabólicas que favorecen el crecimiento celular anómalo.
¿Entonces, es segura?
La respuesta médica es clara: sí, la metformina es segura en la gran mayoría de los casos, siempre que sea indicada y supervisada por un profesional de la salud.
Como cualquier medicamento, puede tener efectos secundarios, y su uso debe ajustarse al perfil de cada paciente. En caso de síntomas como dolor abdominal intenso, náuseas persistentes o vómitos, se recomienda suspender el fármaco y acudir de inmediato al médico para descartar complicaciones.


