Ciudad de México, 1 de julio de 2026.- Inglaterra venció 2-1 a República Democrática del Congo este miércoles en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta y avanzó a los octavos de final del Mundial 2026, donde enfrentará a México el domingo 5 de julio en el Estadio Ciudad de México. El equipo africano pegó primero con gol de Brian Cipenga al minuto 7, pero Harry Kane apareció en el cierre del partido con dos goles, al 75’ y al 86’, para evitar una eliminación que habría sacudido el torneo.
El marcador dice que Inglaterra ganó. El desarrollo cuenta otra historia: sufrió, dudó, se desesperó y terminó viva por la jerarquía de su capitán. La República Democrática del Congo jugó con orden, intensidad y una valentía que incomodó a una selección inglesa construida para llegar más lejos, pero obligada a remar contra un partido que se le puso cuesta arriba demasiado pronto.
El gol de Cipenga cambió el guion. Congo encontró espacios, presionó con convicción y aprovechó una desconcentración inglesa para ponerse arriba. Desde ese momento, Inglaterra tomó la pelota, pero no siempre tomó buenas decisiones. Tuvo posesión, circulación y presencia en campo rival, aunque durante largos tramos le faltó claridad en el último pase.
La figura congoleña fue el portero Lionel Mpasi. Sus atajadas sostuvieron la ilusión africana durante buena parte del encuentro. Inglaterra atacó por fuera, buscó centros, probó desde media distancia y empujó con más orgullo que fútbol fino. El empate tardó en llegar porque Congo defendió con disciplina y porque los ingleses parecieron jugar contra el reloj antes de tiempo.
El punto de quiebre llegó al minuto 75. Harry Kane encontró un centro y resolvió de cabeza. No fue solo el gol del empate. Fue un golpe emocional. Inglaterra dejó de jugar con ansiedad y empezó a cargar el área con otra presencia. Once minutos después, Kane volvió a aparecer. Esta vez con un disparo potente que selló la remontada y confirmó que, incluso en una tarde incómoda, Inglaterra tiene delanteros capaces de cambiar una eliminatoria.
Para Congo, la derrota duele, pero no borra su Mundial. Compitió con carácter, exhibió orden y estuvo cerca de eliminar a una potencia. Su partido queda como una advertencia para el resto del torneo: en esta fase, el nombre pesa, pero no juega solo.
Para Inglaterra, el triunfo deja alivio y preguntas. Ganó porque tiene talento individual, no porque haya controlado todos los escenarios del partido. Su defensa sufrió cuando Congo atacó directo. Su mediocampo necesitó más velocidad. Y su ataque dependió demasiado de Kane en los minutos decisivos.
Ahora viene México.
La Selección Mexicana llega al cruce después de vencer 2-0 a Ecuador en el Estadio Ciudad de México. Fue un triunfo de enorme carga simbólica: México volvió a ganar un partido de eliminación mundialista y lo hizo frente a su gente, con goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez. El resultado no solo le dio el pase. También le cambió el ánimo al país futbolero.
El México vs Inglaterra será mucho más que un partido de octavos. Será una prueba de madurez. México jugará en casa, con el estadio convertido en una caldera, pero enfrente tendrá a un rival acostumbrado a competir bajo presión. Inglaterra llega tocada en lo futbolístico, pero reforzada en lo anímico. Sobrevivió a un susto y eso puede hacerla más peligrosa.
La clave mexicana estará en no regalar los primeros minutos. Inglaterra tiene poder aéreo, remate de media distancia y una referencia letal en Kane. Si México concede centros cómodos o faltas cerca del área, el partido puede complicarse. La defensa mexicana deberá jugar con concentración total, especialmente en segundas jugadas.
En ataque, México tiene argumentos. Quiñones puede atacar espacios. Jiménez ofrece lectura, pausa y presencia en el área. La movilidad de los volantes será vital para incomodar a una Inglaterra que suele sufrir cuando la obligan a girar y defender hacia su propia portería. México no necesita jugar perfecto. Necesita jugar con inteligencia.
El partido también tendrá una batalla emocional. Inglaterra cargará con la obligación de avanzar. México cargará con la ilusión de romper otra frontera histórica. La diferencia estará en quién administre mejor la presión. Si México convierte el ambiente en energía y no en ansiedad, tendrá una oportunidad real de competir el pase a cuartos.
La previa deja una imagen poderosa: Inglaterra llega con Kane como salvador; México llega con el impulso de una noche que volvió a encender al país. El domingo 5 de julio, en el Estadio Ciudad de México, el Mundial tendrá uno de sus partidos más atractivos. Una potencia europea contra un anfitrión que ya no quiere celebrar solo avanzar, sino empezar a creer en algo más grande.
