Uruapan, Michoacán, 5 de noviembre de 2025.– El eco de los disparos que hace apenas unos días estremecieron el centro de Uruapan aún resuena entre las paredes del Congreso del Estado. Ahí, Grecia Itzel Quiroz García juró como nueva presidenta municipal, tras el asesinato de su esposo y alcalde electo, Carlos Alberto Manzo Rodríguez. El recinto, colmado de silencio y miradas contenidas, fue testigo de una transición marcada por el dolor y la determinación.
La sesión extraordinaria del Congreso michoacano aprobó su nombramiento por mayoría, sellando un relevo inesperado que llega en medio de una ola de indignación social. Manzo fue atacado el 1 de noviembre durante el Festival de Velas, frente a cientos de ciudadanos. Su muerte, ocurrida horas después, se convirtió en símbolo de la fragilidad política en una región acosada por la violencia.
“Me arrebataron a mi compañero de vida, pero no su causa”, dijo Quiroz en tribuna, con voz firme pese al llanto contenido. El Congreso escuchó un mensaje cargado de memoria y desafío: mantener vivo el proyecto comunitario conocido como Movimiento del Sombrero, el mismo que su esposo convirtió en bandera de cambio social y denuncia contra la impunidad.
Horas después de la ceremonia, la nueva alcaldesa recorrió las calles de Uruapan a bordo de una camioneta blindada. La acompañaban al menos nueve unidades de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y de la Guardia Nacional, en un despliegue inusual que reflejó el clima de tensión en el municipio. El convoy avanzó por la Plaza Principal, el mismo punto donde Manzo fue abatido, sin que Quiroz descendiera del vehículo. Su paso frente a la Iglesia de San Francisco fue breve, pero simbólico.
El destino final del recorrido fue la casa de enlace del Movimiento del Sombrero, ubicada en el centro de la ciudad. La llegada se produjo bajo estricta vigilancia federal. Para muchos de los presentes, aquella escena —el resguardo, los uniformes, la ausencia de aplausos— sintetizó la realidad de un municipio donde la esperanza se defiende con escoltas y el liderazgo se hereda entre heridas abiertas.
En su primer mensaje como alcaldesa, Quiroz advirtió que el proyecto político de su esposo “no será silenciado”. Prometió un gobierno transparente y cercano a la ciudadanía, comprometido con la reconstrucción del tejido social. “Así hayan callado su voz, esto seguirá. El Movimiento del Sombrero no parará”, sentenció.
La toma de protesta de Grecia Quiroz no solo marca el inicio de una nueva administración, sino también una prueba para el Estado mexicano: garantizar que la política local pueda ejercerse sin miedo y que el legado de quienes cayeron en el intento no se diluya entre homenajes y escoltas.


