Tijuana, Baja California, 1 de diciembre de 2025.— Familiares, músicos y decenas de asistentes se reunieron para rendir homenaje a Don Julián Mancillas Ruelas, uno de los intérpretes más longevos y respetados de la música de mariachi en la región. El reconocimiento celebró una trayectoria que inició en Jalisco a mediados del siglo XX y que se consolidó en Tijuana, donde su voz se volvió parte de la memoria musical de varios barrios y espacios tradicionales.

Nacido el 31 de mayo de 1935 en el Rancho El Magistral, en Ameca, Jalisco, creció en una familia numerosa donde la música estaba presente desde temprano. A los 12 años tuvo su primer acercamiento formal a un mariachi, momento que definió su vocación. Aquella tarde, un músico local le permitió escuchar de cerca una guitarra y, sin dudarlo, corrió a su casa para practicar las notas que acababa de aprender. Con disciplina y entusiasmo logró dominar sus primeras melodías en apenas unos meses.

Sus primeros pasos como intérprete los dio junto a su hermano Juan, con quien comenzó a tocar en rancherías de la zona de Ameca. En su juventud trabajaron en fiestas, ferias y celebraciones locales, trasladándose incluso a pie o en bicicleta para alcanzar comunidades distantes. Con el tiempo se hicieron conocidos en pueblos como Tala, La Vega, Santa Cruz y Ahuacatlán, donde eran solicitados por su habilidad para interpretar sones y canciones populares.

A inicios de los años sesenta, Don Julián migró a Tijuana invitado por un familiar. Llegó con su esposa e hijos a la colonia Hidalgo, donde comenzó a integrarse a los grupos de mariachi de la ciudad. Su voz lo llevó a formar parte de El Mariachi Los Jilguerillos, una agrupación que se volvió emblemática en bares, restaurantes y eventos regionales durante más de dos décadas.

Su carrera también lo llevó a colaborar con artistas como Emilio Gálvez, Irma Serrano, Chayito Valdez y Francisco “El Charro” Avitia. Participó en transmisiones del Canal 12 y en espectáculos de la Expo 70, la Plaza Monumental de Playas de Tijuana y distintos escenarios de la Avenida Revolución. Durante aquellos años, el grupo llegó a interpretar decenas de sones por noche, manteniendo una presencia constante en la vida social tijuanense.

En los años ochenta contribuyó a la formación del Mariachi Estrella, donde trabajó por más de 30 años en lugares como Bar Rene’s y Puerto Nuevo. Con el tiempo, sus hijos se sumaron a la agrupación, consolidando una tradición familiar de tres generaciones dedicadas a la música regional mexicana.

Ya retirado formalmente desde 2012, Don Julián continúa siendo una figura querida por músicos y familias de Tijuana. Su disciplina, puntualidad y compromiso fueron rasgos que compañeros y alumnos destacaron durante el homenaje reciente, donde se le reconoció por su gran voz y por una vida entregada a la música.

El evento también dedicó menciones especiales a otros músicos históricos: Silvano Chávez, por su labor como formador de nuevos talentos, y Carlos Rodríguez “El Chichi”, por su profesionalismo en distintas agrupaciones que marcaron décadas de tradición en la ciudad.

Entre aplausos y fotografías familiares, el público celebró el legado de Don Julián, un músico cuya historia resume el espíritu del mariachi: trabajo incansable, pasión y una profunda conexión con la identidad cultural de México.

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