Tijuana, B.C., 15 de febrero de 2025. – El comercio informal en Tijuana sigue siendo un tema de debate pĆŗblico, especialmente tras la reciente aclaración del alcalde Ismael BurgueƱo sobre la regulación de los vendedores ambulantes. Aunque el gobierno municipal asegura que su intención no es eliminar el ambulantaje, sino ordenarlo en zonas estratĆ©gicas, la discusión en redes sociales ha revelado posturas divididas entre ciudadanos que exigen mayor control y quienes defienden esta actividad como fuente de empleo.

SegĆŗn datos del Instituto Nacional de EstadĆstica y GeografĆa (INEGI), mĆ”s del 57% de los trabajadores en Tijuana operan en la informalidad. De este porcentaje, un 38% trabaja en unidades económicas formales sin acceso a seguridad social ni prestaciones, mientras que un 19.6% pertenece directamente al sector informal. Esta realidad refleja la importancia del comercio ambulante como una alternativa de ingresos en la ciudad, pero tambiĆ©n expone sus desafĆos en tĆ©rminos de regulación y competencia desleal con el comercio establecido.
Ciudadanos exigen orden en la vĆa pĆŗblica
Las reacciones en redes sociales tras el comunicado del alcalde han sido diversas. Algunos ciudadanos consideran que el ambulantaje se ha salido de control, afectando la movilidad y el orden urbano. āLas banquetas estĆ”n invadidas y en muchas zonas no se puede caminar sin bajar a la calleā, comentó un usuario, quien tambiĆ©n seƱaló problemas como acumulación de basura y contaminación visual.
Otros habitantes reconocen la importancia del comercio informal, pero insisten en la necesidad de regularlo. āNo se trata de eliminar a los vendedores, sino de poner orden. En algunas calles ya es imposible transitarā, expresó otro usuario.
TambiĆ©n han surgido propuestas como la reubicación en espacios regulados y la creación de un padrón de vendedores ambulantes que garantice el pago de impuestos. āEl problema no es su existencia, sino la falta de control y la competencia desleal con los comercios formalesā, argumentó otro ciudadano.



El reto de la formalización del empleo
El ambulantaje en Tijuana no solo es un fenómeno urbano, sino una consecuencia de la alta tasa de empleo informal en la ciudad. De acuerdo con el INEGI, el 25% de la población económicamente activa en Tijuana enfrenta condiciones crĆticas de ocupación, lo que implica largas jornadas, bajos ingresos o una combinación de ambos factores.
Frente a este panorama, el gobierno municipal ha reiterado su disposición al diĆ”logo, asegurando que buscarĆ” soluciones que equilibren la actividad comercial con el orden urbano. No obstante, la regulación del ambulantaje se mantiene como un desafĆo en una ciudad con alta movilidad y población migrante, donde el comercio informal representa una salida laboral para miles de personas.


