Ciudad de México, 26 de noviembre de 2025.– El gobierno federal presentó oficialmente a Coatlicue, la supercomputadora pública que planea convertirse en la más poderosa de América Latina. Durante la conferencia matutina, los responsables del proyecto detallaron su alcance técnico, objetivos y el impacto previsto en áreas clave como ciencia, administración de datos, agricultura, clima y servicios públicos.
“Coatlicue” tendrá una fuerza de procesamiento estimada en 314 petaflops, una magnitud que supera por un amplio margen a la actual supercomputadora más potente de la región. Esa capacidad representa la ejecución de 314 mil billones de operaciones por segundo.
El proyecto se construirá bajo un convenio con el Barcelona Supercomputing Center (BSC) de España, que colaborará con el diseño, transferencia tecnológica y capacitación, aunque la infraestructura estará instalada en territorio mexicano.
Las autoridades anticipan que la construcción tomará entre 24 y 36 meses, por lo que “Coatlicue” podría estar operativo entre 2027 y 2028. Mientras tanto, México tendrá acceso provisional a la capacidad del BSC.
Según los responsables del proyecto, este sistema permitirá procesar en segundos lo que actualmente tomaría semanas o meses con equipos convencionales. Entre sus aplicaciones destacan: modelos climáticos para prever fenómenos meteorológicos extremos, análisis de imágenes satelitales para la agricultura, procesamiento masivo de datos aduanales y fiscales, así como el desarrollo de inteligencia artificial e investigación científica.
La infraestructura se integrará con alrededor de 15 mil GPUs, distribuidas en cientos de gabinetes interconectados, lo que equivale en poder de cómputo a cientos de miles de computadoras comunes funcionando al unísono.
El costo estimado de la inversión pública ronda los 6 mil millones de pesos. Las autoridades prevén que la supercomputadora no sólo servirá para proyectos públicos, sino que también podrá ofrecer servicios de cómputo a empresas privadas y emprendimientos, bajo un modelo autosustentable.
De acuerdo con el gobierno, el nombre “Coatlicue” —que proviene de la mitología mexica— simboliza un proyecto de soberanía tecnológica: una infraestructura pública al servicio del país, capaz de impulsar investigación, innovación y capacidad de respuesta ante retos nacionales en ciencia, clima, desarrollo agrícola y administración de datos.
