Las Vegas, Nevada, 14 de octubre de 2026.- La próxima gran revolución tecnológica podría no estar en una pantalla, sino en máquinas capaces de trabajar por nosotros. CES 2027, una de las ferias de tecnología más importantes del mundo, prepara una edición en la que los robots funcionales y la inteligencia artificial autónoma tendrán un protagonismo especial.
La Consumer Technology Association (CTA), organizadora del evento, presentó en Seúl nuevas áreas de exhibición que reflejan hacia dónde se dirige la industria: tecnologías que no solamente responden preguntas o ejecutan instrucciones sencillas, sino que pueden completar tareas, tomar decisiones operativas y colaborar con las personas.
Los anuncios se realizaron durante CES Asia Unveiled Seoul, encuentro que reúne a representantes de la industria tecnológica antes de la gran cita de Las Vegas, programada del 6 al 9 de enero de 2027.
Los robots quieren dejar de ser una curiosidad
Una de las principales novedades será la incorporación de un área especializada en robótica, automatización y manufactura avanzada, ubicada en el South Hall 3 del Centro de Convenciones de Las Vegas.
La intención es dar mayor visibilidad a tecnologías diseñadas para resolver problemas concretos, especialmente en entornos industriales, comerciales y, eventualmente, domésticos.
Esto incluye robots capaces de manipular objetos mediante manos mecánicas, sistemas automatizados para líneas de producción y máquinas que pueden ejecutar movimientos complejos con mayor precisión.
Durante años, las exhibiciones de robótica han llamado la atención con máquinas que bailan, caminan o imitan movimientos humanos. Ahora, el desafío es demostrar que esas capacidades pueden convertirse en herramientas realmente útiles.
Por ejemplo, un robot que logra caminar sobre dos piernas resulta impresionante, pero uno que además puede recoger objetos, clasificarlos y transportarlos de manera segura podría transformar el funcionamiento de almacenes, hospitales o fábricas.
El reto no será únicamente mostrar lo que pueden hacer, sino demostrar que pueden hacerlo de forma confiable y a un costo razonable.
De la IA que responde a la IA que hace las cosas
La segunda gran apuesta de CES 2027 será un espacio dedicado a la llamada IA agéntica, una evolución de la inteligencia artificial que busca pasar de las conversaciones a la ejecución de tareas.
La diferencia puede entenderse con un ejemplo cotidiano.
Actualmente, una persona puede pedirle a un asistente de inteligencia artificial que le ayude a organizar un viaje. El sistema propone destinos, compara alternativas y prepara un itinerario.
Un agente de IA, cuando cuenta con los permisos y las herramientas necesarias, puede ir más allá: consultar disponibilidad, organizar opciones de transporte, preparar reservaciones y coordinar distintas etapas del proceso, solicitando autorización cuando corresponda.
En términos sencillos, mientras la inteligencia artificial tradicional puede preparar una lista de compras, un agente de IA podría utilizar herramientas conectadas para preparar un pedido y dejarlo listo para su autorización.
Esto no significa que las máquinas puedan actuar sin límites ni supervisión humana. Su autonomía depende de los accesos, las reglas y los mecanismos de seguridad establecidos.
Sin embargo, representa un cambio importante: la inteligencia artificial comienza a evolucionar de una herramienta que entrega información hacia sistemas capaces de intervenir directamente en procesos digitales y físicos.
La productividad será la nueva prueba de fuego
Brian Comiskey, responsable de innovación y tendencias de CTA, explicó durante las actividades celebradas en Seúl que la siguiente etapa de la inteligencia artificial estará relacionada con su impacto medible en la productividad y las operaciones.
La industria tecnológica enfrenta una pregunta cada vez más importante: ¿cuánto valor real genera la inteligencia artificial más allá de las demostraciones espectaculares?
Para las empresas, esto podría traducirse en procesos más rápidos, reducción de errores y automatización de actividades repetitivas.
Para los consumidores, el cambio podría reflejarse en asistentes digitales más capaces, electrodomésticos inteligentes y dispositivos que resuelvan necesidades cotidianas con menos intervención humana.
No obstante, todavía existen obstáculos importantes, como los costos de implementación, la privacidad de los datos, la seguridad de los sistemas y la confiabilidad de las decisiones automatizadas.
Samsung, LG y AMD, entre las compañías mencionadas
La presentación también permitió conocer parte del panorama empresarial que rodeará a CES 2027.
Entre las compañías mencionadas figuran Samsung, LG, AMD, SK hynix, Hyundai Mobis, Kia, MediaTek y Cadence, representantes de sectores que incluyen electrónica de consumo, semiconductores, movilidad y tecnología industrial.
Aunque su presencia anticipa una feria con novedades en diferentes categorías, todavía no se han confirmado productos específicos relacionados con estos anuncios.
Por ello, sería prematuro asegurar que alguna de estas empresas presentará un robot doméstico, un nuevo procesador o un dispositivo particular durante el evento.
¿Qué significa todo esto para quienes usamos tecnología?
Para el público general, CES 2027 podría ofrecer una primera mirada a una nueva generación de productos diseñados para hacer más cosas con menos instrucciones.
Pero conviene distinguir entre las tecnologías experimentales, las soluciones dirigidas a empresas y los dispositivos que realmente estarán disponibles para comprar.
Un robot capaz de doblar ropa durante una demostración no necesariamente está preparado para trabajar todos los días dentro de una casa. Del mismo modo, un asistente autónomo que completa una tarea en condiciones controladas todavía debe demostrar que puede hacerlo con seguridad en situaciones reales.
Esa será una de las grandes preguntas de la próxima edición: cuáles innovaciones están listas para salir del laboratorio y cuáles todavía necesitan años de desarrollo.
CES 2027 apunta así a un cambio de prioridades en la industria tecnológica: menos promesas sobre lo que la inteligencia artificial podría hacer y más demostraciones de lo que realmente puede resolver.
La próxima batalla de la tecnología ya no consistirá solamente en crear máquinas más inteligentes, sino en conseguir que esa inteligencia sea verdaderamente útil.
