Columbus, Ohio, 26 de febrero de 2025. – Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio ha desarrollado una batería capaz de convertir residuos nucleares en electricidad mediante el uso de radiación gamma. Este avance promete una alternativa innovadora para el aprovechamiento de desechos radiactivos y la generación de energía limpia.
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Cómo funciona la batería nuclear
El prototipo utiliza cristales centelladores, materiales capaces de emitir luz cuando son expuestos a radiación. Esta luz es captada por células solares, similares a las utilizadas en paneles fotovoltaicos convencionales, que la transforman en electricidad. De esta manera, la batería convierte la radiación gamma, una forma de energía altamente penetrante, en una fuente eléctrica aprovechable.
El dispositivo fue probado con dos de los isótopos más comunes en el combustible nuclear gastado: cesio-137 y cobalto-60. Los resultados mostraron que con el cesio-137 se generaron 288 nanovatios, mientras que con el cobalto-60 la potencia alcanzó 1.5 microvatios, suficiente para alimentar pequeños sensores electrónicos.
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Un avance con aplicaciones estratégicas
La generación de energía a partir de residuos nucleares representa una solución potencial a uno de los principales desafíos de la energía nuclear: el manejo seguro de sus desechos. Actualmente, el 20% de la electricidad en Estados Unidos proviene de plantas nucleares, que producen grandes cantidades de residuos radiactivos difíciles de almacenar.
Según los investigadores, esta tecnología podría ser utilizada en instalaciones de almacenamiento de desechos nucleares, misiones espaciales, exploraciones submarinas y otros entornos donde la radiación es elevada y la necesidad de mantenimiento es mínima.
El equipo destacó que, si bien la radiación gamma es hasta cien veces más penetrante que los rayos X o las tomografías computarizadas, la batería en sí misma no contiene materiales radiactivos, lo que la hace segura para su manipulación.
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Desafíos y futuro de la tecnología
A pesar del potencial del proyecto, los científicos reconocen que aún hay retos por superar, especialmente en términos de escalabilidad y costos de fabricación. El diseño del cristal centellador también juega un papel crucial en la eficiencia de la batería, ya que volúmenes y superficies más grandes permiten una mayor absorción de radiación y conversión de energía.
“Estos son resultados revolucionarios en términos de producción energética”, señaló Ibrahim Oksuz, coautor del estudio. “Estamos en una etapa preliminar, pero el siguiente paso será aumentar la potencia a niveles de watts”.
Este avance fue publicado en la revista científica Optical Materials: X y cuenta con el respaldo del Departamento de Energía de Estados Unidos, así como del Laboratorio de Reactores Nucleares de Ohio State.
Los investigadores aseguran que, con más desarrollo, la batería nuclear podría desempeñar un papel clave en la industria de sensores y en la producción de energía en entornos extremos, ofreciendo una alternativa sostenible al problema de los residuos nucleares.