Ontario, Canadá, 22 de julio de 2025.- Un ingrediente comúnmente usado en jarabes para la tos podría estar abriendo una nueva vía en la investigación médica sobre enfermedades neurodegenerativas. Se trata del Ambroxol, una sustancia que, según un ensayo clínico realizado en Canadá, podría estabilizar síntomas y reducir marcadores de daño cerebral en pacientes con demencia por Parkinson.
El estudio fue desarrollado por el Lawson Health Research Institute, vinculado al St. Joseph’s Health Care London, y publicado por la revista médica JAMA Neurology. Durante 12 meses, los investigadores monitorearon a 55 personas con enfermedad de Parkinson y deterioro cognitivo. Los resultados mostraron que quienes recibieron Ambroxol mantuvieron estables sus niveles de GFAP, un biomarcador que indica daño en las células cerebrales, mientras que en el grupo placebo estos niveles aumentaron, junto con el avance de los síntomas.
Acción biológica comprobada en el sistema nervioso
El Ambroxol actúa elevando la función de una enzima llamada glucocerebrosidasa (GCase), esencial para la limpieza de residuos tóxicos dentro de las neuronas. En muchos pacientes con Parkinson, los niveles reducidos de esta enzima contribuyen al deterioro progresivo del sistema nervioso. Al restaurar ese equilibrio, el medicamento puede tener un efecto protector.
Aunque el estudio no identificó mejoras estadísticamente significativas en las pruebas de memoria o pensamiento, sí hubo señales de mejoría cognitiva en personas con una variante genética específica, conocida como mutación GBA1, que está asociada a un mayor riesgo de demencia.
Aún no está aprobado para uso neurológico
Actualmente, Ambroxol es un fármaco de venta libre en Europa, indicado principalmente para afecciones respiratorias. Sin embargo, no ha sido aprobado en países como Estados Unidos, Canadá o Australia para tratar enfermedades neurológicas. Pese a esto, los investigadores planean nuevas pruebas a gran escala, y otros ensayos similares ya están en marcha en Reino Unido y Australia.
Con un historial de uso seguro en millones de personas y un mecanismo de acción identificado, el Ambroxol podría convertirse en una herramienta inesperada para la neurología moderna, aunque aún faltan estudios más robustos para confirmar su eficacia terapéutica en el largo plazo.
