La alergia al maní en niños ha disminuido de forma significativa en Estados Unidos gracias a una práctica sencilla: introducir este alimento en la dieta desde los primeros meses de vida.

Un estudio publicado en la revista Pediatrics reportó que los diagnósticos de alergia al maní bajaron un 27 % tras la aplicación de guías que recomiendan ofrecer pequeñas cantidades de este alimento a bebés de 4 a 6 meses, bajo supervisión pediátrica. En algunos grupos, la reducción alcanzó hasta el 40 %.

El análisis se realizó a partir de registros médicos de miles de niños antes y después de que la Academia Americana de Pediatría actualizara sus lineamientos en 2017. Los resultados confirman que las recomendaciones derivadas del ensayo LEAP de 2015 —que ya había demostrado los beneficios de la introducción temprana— están teniendo impacto real en la población.

Los especialistas destacan que no se trata de dar maní entero, sino de presentarlo en formas seguras, como mantequilla o papillas, para evitar riesgos de asfixia. Además, nuevas herramientas de apoyo, como materiales educativos para familias y alertas en expedientes clínicos, han incrementado la adherencia de pediatras a estas guías.

Aunque los hallazgos son alentadores, los expertos recuerdan que la alergia al maní no desaparece por completo y que es indispensable la orientación médica, sobre todo en bebés con alto riesgo de alergias.

En México, donde los datos sobre alergias alimentarias son menos frecuentes, esta evidencia abre la puerta a adoptar estrategias similares, con campañas de información y capacitación para profesionales de la salud que permitan reducir la carga de estas enfermedades desde la infancia.

Share.
Exit mobile version