Tijuana, Baja California, jueves 26 de marzo de 2026.- Del cauce del Río Colorado hasta los hogares de miles de familias, el agua que llega a Tijuana recorre un largo trayecto que implica infraestructura, energía y coordinación técnica.
La principal fuente de abastecimiento para la ciudad proviene del Río Colorado, ubicado a más de 200 kilómetros de distancia. Desde ahí, el líquido es captado y transportado a través de un sistema de bombeo que requiere grandes cantidades de energía para superar las diferencias de altura en el terreno.

A diferencia de otras ciudades que cuentan con fuentes locales abundantes, Tijuana depende en gran medida de este suministro externo, lo que la vuelve vulnerable ante sequías, recortes o fallas en el sistema.
El agua es conducida mediante acueductos hacia plantas de almacenamiento y distribución. En estos puntos, se regula la presión y se canaliza hacia las distintas zonas de la ciudad.
El crecimiento poblacional ha incrementado la demanda. Nuevos fraccionamientos, desarrollos verticales y zonas en expansión requieren mayor volumen de agua, lo que presiona la capacidad del sistema existente.
Además, factores como fugas en la red, infraestructura envejecida y consumo irregular influyen en la disponibilidad del servicio en ciertas colonias.
El costo energético del bombeo también impacta en la operación. Llevar agua hasta Tijuana implica un gasto constante que se refleja en la administración del sistema.
A pesar de los retos, el suministro se mantiene mediante ajustes operativos y estrategias de distribución que buscan garantizar el acceso en la mayor parte de la ciudad.
El trayecto del agua, invisible para la mayoría, es uno de los procesos más complejos y esenciales para la vida cotidiana en la región.



