Tijuana, Baja California, 18 de septiembre de 2026.- La frontera Tijuana-San Diego tiene desde finales de agosto un nuevo componente de vigilancia: equipos capaces de localizar e inhibir drones utilizados por organizaciones criminales para observar movimientos de las autoridades y facilitar actividades como tráfico de personas y drogas.
Se llama Operación Águila Alta —High Eagle en Estados Unidos— y se desarrolla simultáneamente en ambos lados de la frontera, aunque las fuerzas mexicanas y estadounidenses actúan exclusivamente dentro de sus respectivos territorios.
El operativo comenzó con una primera fase del 31 de agosto al 2 de septiembre dedicada a coordinación, reconocimiento terrestre y delimitación del área.
La segunda comenzó el 7 de septiembre y permanecerá activa hasta el 21 de septiembre, con despliegues terrestres y equipos antidrones fijos y móviles.
El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla, informó que México desplegó alrededor de 800 elementos militares y tecnología con capacidad de inhibición de drones dentro de un radio aproximado de tres kilómetros. El área prioritaria comprende una franja de cinco kilómetros alrededor de Mesa de Otay.
El operativo ya produjo un caso directamente relacionado con Tijuana.
El 14 de septiembre, autoridades estadounidenses alertaron a México sobre un dron que ingresó desde Estados Unidos. Elementos del Ejército lo detectaron e inhibieron en la colonia Nido de las Águilas.
Según Defensa, el aparato era empleado para vigilar rutas utilizadas para tráfico ilícito de personas.
Durante el operativo posterior fue detenido el presunto operador y asegurados un arma corta, cargadores, cartuchos y un control para dron.
La tecnología modifica también la dinámica de vigilancia fronteriza. Los drones comerciales son relativamente baratos, pequeños y capaces de observar rutas y desplazamientos desde varios kilómetros de distancia.
Águila Alta intenta reducir esa ventaja tecnológica.
No significa que fuerzas estadounidenses estén operando dentro de México. El esquema oficial establece operaciones concurrentes o “espejo”: cada país actúa de su lado e intercambia información.
La prueba inmediata llegará el 21 de septiembre, cuando concluya esta etapa y ambos gobiernos puedan medir qué detectaron, cuántos dispositivos fueron neutralizados y qué tan viable resulta mantener este modelo en otros puntos de la frontera.
